Palacio de Cortés: Ejidatarias

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EJIDATARIAS. El reconocimiento a las mujeres ejidatarias marca un paso relevante en un ámbito históricamente dominado por hombres: la tenencia de la tierra.

Que hoy, en el marco del aniversario luctuoso de Emiliano Zapata, se entreguen certificados y se visibilice su papel no es menor, pues coloca en la agenda pública una deuda de décadas con las mujeres del campo.

Sin embargo, el reto va más allá del acto simbólico. La verdadera transformación radica en garantizar que ese reconocimiento se traduzca en acceso real a la propiedad, participación en la toma de decisiones y condiciones equitativas dentro de los núcleos agrarios.

La herencia de Emiliano Zapata Salazar también interpela a saldar estas brechas: sin igualdad sustantiva en el campo, la justicia social sigue siendo una tarea pendiente.

OTRA BUENA. La respuesta de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos ante denuncias por intimidación en la Facultad de Nutrición marca un precedente que no puede pasar desapercibido.

Las separaciones de funcionarios y la activación de medidas de protección envían una señal clara: las quejas estudiantiles ya no pueden ser minimizadas ni postergadas.

Sin embargo, más allá de las decisiones inmediatas, el reto está en la profundidad del proceso.

La intervención de la Procuraduría de los Derechos Académicos debe traducirse en resultados verificables y en sanciones, si así corresponde, que refuercen la confianza de la comunidad universitaria.

Este caso pone sobre la mesa una exigencia constante en las instituciones de educación superior: garantizar entornos seguros no sólo en el discurso.