DE TODOS LOS DOMINGOS.
Ayer no fue la excepción. La imprudencia y la muerte que trae consigo se hicieron presentes en la carretera federal MéxicoCuernavaca.
Una pareja que viajaba a bordo de una moto y a exceso de velocidad, según reportes policíacos, se impactó contra un auto que circulaba por la misma vialidad. El hombre murió y la mujer quedó herida de gravedad.
Esto ya es de todos los domingos y no hay medida que haya sido aplicada que parezca funcionar para frenar a todos esos motociclistas que, tal parece, disfrutan arriesgar la vida.
Cualquiera que conduzca un vehículo no está exento de sufrir algún accidente, pero esto raya en la locura... por decirlo de manera elegante.
No puede ser posible que por culpa de estos imprudentes se sigan perdiendo vidas, no las de ellos, y que otros automovilistas se vean involucrados en este tipo de hechos sin deberla ni temerla.
En las últimas semanas hemos estado viendo en la Autopista México-Cuernavaca que la Guardia Nacional implementa una especie de contención, pero curiosamente a los que deberían frenar son exactamente los que se pasan por el arco del triunfo la medida y aceleran entre las patrullas.
Obviamente no se puede impedir el libre tránsito porque es un derecho garantizado en la Constitución, pero algo tiene que hacerse para evitar, de manera realmente efectiva, que estos motociclistas sigan haciendo de las vialidades su área de juegos, poniendo en riesgo la vida y el patrimonio de otras personas. Sólo falta que no le tiemble la mano a la autoridad a la hora de tomar medidas.