EN APARIENCIA, ningún proceso electoral tendría similitud alguna con un juego de futbol, sin embargo no tiene que buscársele mucho como para encontrar que sí, hay mucho más que ambos son competencias.
Para el propósito de este apunte, vale centrar la atención no tanto en los contrincantes como en la autoridad, el árbitro que es el responsable de que la dicha competencia se desarrolle en términos de corrección.
El mencionado árbitro debe tener muchas características positivas como para que el juego se desarrolle correctamente; algunos dicen que cuando el árbitro no se nota, es que el juego se dio de buena manera.
METIDOS YA en la cancha de juego, el Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana (Impepac) viene a ser el árbitro, que cuidado con que sesgue para cualquier lado porque arde la tribuna.
Aquí el detalle es que antes de entrar a la cancha este árbitro electoral trae severas diferencias con el resto del cuerpo de colegiados, alias, no hay total coherencia entre el primero, los laterales y hasta el cuarto árbitro.
En términos de Impepac, la presidenta Ana Isabel León Trueba no pita igual que algunos compañeros como el consejero Enrique Pérez, por ejemplo, y eso se ha visto muy claro en algunos juegos, de decir, sesiones.
ESTE ÁRBITRO que es el Impepac sí se está notando, bastante, incluso antes de que empiece el juego, también por las dificultades que suele enfrentar cuando dice no contar con los recursos suficientes para pitar.
La elección del 2018 fue muy complicada para este árbitro, pues desde mucho tiempo antes del domingo estelar acusaba que no tenía el equipo completo, que había dificultades para pagar a toda la plantilla…
Aun sin ser año electoral, recientemente el Poder Ejecutivo concedió al Impepec una ampliación presupuestaria de 10 millones de pesos, como para que no le falte la tinta y el papel a la hora de la competencia.
COMO EN muchas competencias, el árbitro de marras es blanco de uno y mil recordatorios maternos, porque difícilmente deja satisfechos a todos los concursantes y, sobre todo, a la multitudinaria afición. Veremos en el ’21.
Por E. Zapata / opinion@diariodemorelos.com / Twitter: @ezapata1