Ir al contenido principal

TOCA A PLAZAS.

La coor­di­na­ción entre auto­ri­da­des esta­ta­les y el sec­tor empre­sa­rial para refor­zar la segu­ri­dad en pla­zas comer­cia­les toca una de las prin­ci­pa­les preo­cu­pa­cio­nes: poder tran­si­tar y con­vi­vir sin miedo.

Estos espa­cios con­cen­tran empleo, con­sumo y vida social, por lo que cual­quier estra­te­gia de segu­ri­dad debe refle­jarse pronto en hechos visi­bles, no sólo en anun­cios.

La inver­sión anun­ciada y las medi­das plan­tea­das son rele­van­tes; ahora el reto será que se apli­quen con cons­tan­cia y que la ciu­da­da­nía per­ciba un cam­bio real en los cen­tros comer­cia­les del estado.

Aun­que aún queda la inter­ven­ción o exi­gen­cia de segu­ri­dad en los gran­des alma­ce­nes comer­cia­les, donde recien­te­mente ha habido actos delin­cuen­cia­les.

INESPERADO.

En medio de mesas para lle­gar a acuer­dos entre la admi­nis­tra­ción uni­ver­si­ta­ria y un sec­tor de estu­dian­tes, apa­re­ció un grupo que van­da­lizó la Facul­tad de Dere­cho y Cien­cias Socia­les.

Quien tie­nen la res­pon­sa­bi­li­dad de cui­dar los inmue­bles no pue­den hacerlo, y toman por sor­presa a quie­nes están enfo­ca­dos en otros temas.

La mala noti­cia es que entre más se tarde en lle­gar la solu­ción para nor­ma­li­zar la vida aca­dé­mica, pro­fe­sio­nal y comer­cial de la zona, más ries­gos hay de que ocu­rran impre­vis­tos o se apro­ve­che la nor­ma­li­dad de la pará­li­sis en la uni­ver­si­dad.

Ana­lis­tas y obser­va­do­res no se can­san de seña­lar que en ese con­flicto uni­ver­si­trio hay más inte­re­ses. Hoy nece­si­ta­mos estu­dian­tes, aca­dé­mi­cos e inves­ti­ga­do­res enfo­ca­dos, no abriendo más fren­tes.

Sobre el autor

Ezapata
Ver biografía