Palacio de Cortés: Temporada

Palacio 0606
Palacio 0606

TEMPORADA. Las intensas lluvias de las últimas horas ya encendieron las alarmas en el estado, dejando afectaciones en cerca de una treintena de municipios y obligando al despliegue de brigadas de emergencia en la Zona Metropolitana de Cuernavaca.

La respuesta institucional con desazolves de última hora y la habilitación de albergues temporales es un paso necesario, pero a todas luces insuficiente ante la fuerza de la naturaleza. Sin embargo, el verdadero nudo gordiano de las inundaciones urbanas no está en el cielo, sino en las calles.

Año con año, la historia se repite: toneladas de plástico, colchones y desechos sólidos son arrojados a las barrancas y redes de drenaje, convirtiendo la infraestructura pluvial en auténticos tapones que terminan por inundar el patrimonio de las familias vecinas.

La temporada de lluvias apenas comienza y no se resistirá el embate si no transitamos hacia una cultura de corresponsabilidad.

Exigir que las autoridades limpien las alcantarillas es legítimo, pero mantenerlas libres de basura es una obligación de todos. Si no entendemos que el plástico que hoy se tira descuidadamente en la vía pública es el agua que mañana nos llegará al cuello, y lamentaremos tragedias previsibles.

EXIGENCIA. La marcha de familiares y del gremio de paramédicos por las calles de Cuernavaca es el doloroso reflejo de una sociedad que se niega a normalizar la tragedia.

El asesinato Miguel Ángel, de apenas 24 años, en Flores Magón, no puede ni debe pasar como un número más.

Es una paradoja que quien dedicó su corta vida a salvar a los demás, haya encontrado la muerte a manos de la delincuencia.