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Palacio de Cortés: Silla presidencial

SILLA PRESIDENCIAL.

El Con­greso de More­los ya sus­pen­dió defi­ni­ti­va­mente a los pre­si­den­tes muni­ci­pa­les de Cuautla y Atlat­lahu­can, dete­ni­dos como parte del Ope­ra­tivo Enjam­bre que se des­plegó en las sema­nas recien­tes en More­los.

Este paso era nece­sa­rio para dar cla­ri­dad a los gobier­nos muni­ci­pa­les, ahora enca­be­za­dos tem­po­ral­mente (si es que no cam­bia el pano­rama) por las sín­di­cas.

Toca ahora a los ayun­ta­mien­tos lla­mar a los suplen­tes de ambos alcal­des caí­dos en des­gra­cia para que tomen pro­testa y asu­man el cargo, sin embargo, eso es algo que está en vere­mos.

En caso de que alguno de los suplen­tes decline la oferta de la pre­si­den­cia muni­ci­pal, el Estado ten­drá que for­mar una terna para enviarla al Con­greso y que este designe al titu­lar de cada gobierno local.

En teo­ría, debe­ría de ser sólo un trá­mite, sin embargo, el jalo­neo polí­tico que se ha visto al inte­rior de los ayun­ta­mien­tos en cues­tión es algo que podría com­pli­car la tran­si­ción y por ende, la gober­nanza en Cuautla y Atlat­lahu­can.

Luego de lo ocu­rrido con ambos edi­les que ahora están tras las rejas y bajo pro­ceso, resulta evi­dente que los per­fi­les de las per­so­nas que aspi­ran a suce­der­los deben ser exa­mi­na­dos minu­cio­sa­mente.

Es obvio que la estruc­tura polí­tica de los dos muni­ci­pios ha que­dado suma­mente debi­li­tada y de la con­fianza de la ciu­da­da­nía en los que los gobier­nan, ni habla­mos.

Por eso es de vital impor­tan­cia que la per­sona ele­gida, sea hom­bre o mujer, suplente o sín­dica, tra­baje real­mente por el bie­nes­tar ciu­da­dano. Es lo menos que se merece la gente de ambos muni­ci­pios.

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Ezapata
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