RECAUDACIÓN.
La propuesta de actualización catastral en Jiutepec ha encendido las alarmas en el sector productivo, y no es para menos. Si bien es cierto que existe un rezago histórico en las tablas de valores que data de hace casi dos décadas, pretender corregirlo con incrementos de hasta 470% de un plumazo parece más una medida recaudatoria desesperada que una estrategia de ordenamiento urbano.
Pasar el valor del suelo industrial de 300 a casi 2 mil pesos por metro cuadrado representa un golpe financiero que carece de la gradualidad necesaria para que las empresas mantengan su operatividad.
En un municipio que es el corazón industrial de Morelos, una carga fiscal de esta magnitud pone en riesgo la competitividad, frena nuevas inversiones y, en el peor de los casos, amenaza la estabilidad de los empleos.
SUBSIDIO.
El anuncio de que adultos mayores, personas con discapacidad y estudiantes viajarán gratis a partir del 1 de julio es relevante en la agenda social del estado.
Se trata de una apuesta por la movilidad como un derecho y no solo como un negocio. El éxito de esta estrategia “sin precedentes” reside en el cumplimiento de la modernización tecnológica.
La instalación de lectores electrónicos es el verdadero “examen” para el gremio transportista y la autoridad; si no se logra un control digital estricto, el programa corre el riesgo de naufragar entre la resistencia al cambio y el desorden operativo.
El subsidio debe ser el motor para que, finalmente, las unidades dejen de ser espacios obsoletos y se conviertan en un sistema de transporte eficiente, ordenado y, sobre todo, humano.
