Palacio de Cortés: Prudencia

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PRUDENCIA.

Tras dos meses de pará­li­sis y una herida abierta en el cora­zón de la comu­ni­dad uni­ver­si­ta­ria por los femi­ni­ci­dios de Kim­berly y Karol, la UAEM final­mente res­pira con la entrega del Cam­pus Cha­milpa.

En este com­plejo esce­na­rio, es justo reco­no­cer el tem­ple de la rec­tora, Viri­diana Aydeé León Her­nán­dez, quien ante­puso la pru­den­cia y el diá­logo per­ma­nente sobre cual­quier ten­ta­ción de con­fron­ta­ción o salida fácil.

No era un con­flicto menor; la exi­gen­cia de segu­ri­dad de la “Resis­ten­cia Estu­dian­til” nació de una tra­ge­dia que no admite simu­la­cio­nes. Aguan­tar sema­nas de pre­sión, mar­chas y cues­tio­na­mien­tos hacia su ges­tión y la del Estado, requi­rió de una sen­si­bi­li­dad polí­tica que per­mi­tió des­tra­bar el con­flicto sin el uso de la fuerza y, lo más impor­tante, reco­no­ciendo a los jóve­nes como inter­lo­cu­to­res váli­dos.

El acuerdo alcan­zado no solo garan­tiza el regreso a las aulas, sino que com­pro­mete a la ins­ti­tu­ción con medi­das con­cre­tas: tec­no­lo­gía QR, lumi­na­rias, boto­nes de alerta y, sobre todo, la garan­tía de no repre­sa­lias.

Lograr que el 70 por ciento de la matrí­cula acepte vol­ver, tras un periodo de tanta ten­sión, es reflejo de que los acuer­dos se cons­tru­ye­ron con bases sóli­das.

La rec­tora demos­tró que, incluso en los momen­tos más oscu­ros de la vida uni­ver­si­ta­ria, la escu­cha y el res­peto a la libre expre­sión son el único camino para recons­truir el tejido ins­ti­tu­cio­nal.

Hoy la UAEM vuelve a la vida pre­sen­cial, no con un olvido, sino con un com­pro­miso de jus­ti­cia y segu­ri­dad.