NI ASÍ.
Hay alcaldes que gobiernan como si no les importara el futuro político. Lo extraño es cuando ocurre exactamente lo contrario: tienen aspiraciones de continuidad y aún así no logran mostrar resultados.
Ahí están los casos de Cuernavaca y Jiutepec. En la capital del estado, la ciudadanía enfrenta todos los días los mismos problemas: calles destrozadas, baches sin fin, luminarias deficientes, basura en distintos puntos y un ambulantaje que no sólo no disminuyó, sino que parece haber crecido durante la actual administración. Para miles de ciudadanos, recorrer la ciudad es una constante prueba de paciencia.
Políticamente hasta al partido que lo postulo, del que asegura no formar parte, le está quedando a deber.
En Jiutepec, la principal crítica es otra: la ausencia. Diversos grupos han salido a las calles para exigir atención del gobierno municipal y, en la percepción de muchos inconformes, el alcalde ha brillado por su ausencia. Ocurrió con manifestaciones vecinales y también con los trabajadores sindicalizados que bloquearon Paseo Cuauhnáhuac para denunciar las deficiencias del servicio médico que presta el municipio, un conflicto particularmente sensible por las consecuencias.
La política premia resultados, cercanía y capacidad de respuesta. Si la apuesta es buscar la continuidad, sería lógico esperar gobiernos más activos, más visibles y más eficaces.
Por ahora, ni Cuernavaca ni Jiutepec parecen ofrecer a sus ciudadanos razones suficientes para pensar que las cosas marchan mejor que antes. Y el calendario electoral avanza más rápido de lo que algunos creen.
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