MENSAJE.
Vaya línea la que marcó la mandataria estatal al respaldar la postura de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre endurecer la revisión y transparencia en los procesos democráticos.
Con la frase “en Morelos no hay espacio para privilegios en la aplicación de la ley”, el Ejecutivo no solo se alinea al discurso de la Federación, sino que lanza un aviso preventivo a nivel local.
En Palacio de Gobierno saben que la estabilidad de los municipios de la zona oriente pende de hilos muy finos, y el acompañamiento a Cuautla y Atlatlahucan busca blindar la gobernabilidad ante cualquier intento de desestabilización.
El mensaje es legible para quien lo quiera entender: las reglas cambiaron y la lupa está puesta sobre los cabildos.
VISITA.
A la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo esta tarde, la precede un operativo Enjambre con resultados.
Desde Palacio Nacional en los últimos días se ha referido a Morelos y a la denuncia ciudadana; a la democracia y la infiltración de la delincuencia organizada.
Aun cuando el objetivo de esta visita es para inaugurar un nuevo hospital general de vanguardia, se espera que se refiera al clima político y de seguridad que ha prevalecido en la región oriente y en general de Morelos.
ESPALDARAZO.
El espaldarazo de la Mesa de Seguridad al obispo Ramón Castro, vía el secretario de Gobierno Edgar Maldonado, deja ver que la estrategia de la gobernadora va en serio con la cercanía social. Buscar la gobernabilidad y la tranquilidad de Morelos sumando a las estructuras eclesiásticas y comunitarias es una jugada para desactivar tensiones.
