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MAESTROS.

La entrega de bonos y la expec­ta­tiva de un ajuste sala­rial en el marco del Día del Maes­tro son ges­tos nece­sa­rios, pero insu­fi­cien­tes si no se acom­pa­ñan de mejo­res con­di­cio­nes labo­ra­les.

Las situa­cio­nes que obli­gan a reu­bi­car docen­tes revela una rea­li­dad que no puede nor­ma­li­zarse. Valo­rar al magis­te­rio implica garan­ti­zar entor­nos segu­ros, esta­bi­li­dad y res­peto a su labor coti­diana, por­que sin maes­tros pro­te­gi­dos no hay edu­ca­ción de cali­dad.

PENAS.

La entrada en vigor de san­cio­nes seve­ras con­tra quie­nes indu­cen a meno­res al uso de vapea­do­res envía el men­saje de que la salud infan­til no es nego­cia­ble.

Sin embargo, la ley por sí sola no erra­di­cará el pro­blema. La pre­ven­ción, la infor­ma­ción y la corres­pon­sa­bi­li­dad social deben acom­pa­ñar al marco legal para evi­tar que el con­sumo se nor­ma­lice entre los niños.

Pro­te­ger­los implica actuar antes de que el daño ocu­rra. Espe­cia­lis­tas seña­lan que el 85 por ciento de la pobla­ción de estu­dian­tes tiene cono­ci­miento sobre los vapea­do­res. Desde esco­la­res que cur­san el quinto grado de pri­ma­ria.

Con­si­de­ran la situa­ción como preo­cu­pante debido a la corta edad en la que los meno­res ya cono­cen el uso de los dis­po­si­ti­vos, y en meno­res de 12 a 17 años ha aumen­tado su uso.

LIBROS.

La cam­paña impul­sada en el Hos­pi­tal de la Niñez More­lense para inter­cam­biar tiempo de celu­lar por libros parece sen­ci­lla, y refleja el pro­blema de depen­den­cia de niños a las pan­ta­llas.

Hoy, los dis­po­si­ti­vos móvi­les ocu­pan espa­cios que antes per­te­ne­cían a la con­vi­ven­cia fami­liar, la lec­tura y hasta el juego.

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Ezapata
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