Palacio de Cortés: Imagen

Palacio de Cortés 1605
Palacio de Cortés 1605

IMAGEN. Dicen que la primera impresión jamás se olvida, y si hoy un turista o un inversionista camina por el primer cuadro de Cuernavaca, lo que se lleva en la memoria es una postal de espanto: basura, baches y un tufo a abandono que ya se volvió parte del paisaje urbano.

El diagnóstico no es nuevo, pero cobra un peso distinto cuando se pone sobre la mesa con números fríos, tal como lo hizo el diputado Juan Ángel Flores al señalar una cruda realidad: la “Eterna Primavera” está marchita y operando a ciegas.

Resulta inadmisible —por decir lo menos— que una capital con un presupuesto que supera los 2 mil 100 millones de pesos navegue en la opacidad tecnológica y preventiva. ¿Cómo se explica que una de las urbes más importantes del centro del país dependa de apenas un centenar de cámaras de vigilancia?

En los tiempos de la hiperconectividad, cien ojos digitales para cuidar a cientos de miles de ciudadanos no es una estrategia de seguridad; es, llanamente, una simulación. La crítica del legislador toca la llaga que más le duele a los cuernavacenses.

La inseguridad y el descuido urbano no solo ahuyentan las inversiones que tanta falta le hacen a Morelos, sino que asfixian el día a día de un comercio local que nomás no ve la luz para reanimarse. Si la capital es la vitrina del estado, hoy lo que se exhibe es un escaparate roto.

DIÓCESIS. Esta mañana, se lleva a cabo la Caminata por la Paz, organizada por la Diócesis de Cuernavaca, que partirá de la glorieta de Tlaltenango. Se recomienda usar ropa clara y protección para el sol.