LA HERIDA.
Hay problemas que una ciudad aprende a ignorar hasta que se vuelven parte del paisaje. Los perros enfermos, abandonados o heridos forman parte de esa realidad cotidiana que muchos observan de reojo y pocos atienden. Hoy, los casos de gusano barrenador reportados en Morelos vuelven a exhibir una situación que va más allá del bienestar animal: la ausencia de una respuesta institucional eficaz.
De los 477 reportes acumulados en el estado desde octubre de 2024, 92 corresponden a Cuernavaca. Detrás de cada número hay un animal que padece una enfermedad dolorosa, pero también una señal de alerta sobre las condiciones de abandono en las que viven cientos de perros.
La denuncia de colectivos animalistas apunta a una presunta falta de atención oportuna por parte de las autoridades. En temas de salud y protección animal, el tiempo suele marcar la diferencia entre una recuperación posible y un desenlace fatal.
El problema tampoco puede recaer únicamente en asociaciones civiles o voluntarios. Su labor es invaluable, pero corresponde a los gobiernos municipales establecer protocolos de atención, coordinación con dependencias estatales y campañas permanentes de prevención. La protección animal no puede depender exclusivamente de la buena voluntad de unos cuantos.
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