COMPETENCIA.
El anuncio de la Coordinadora Social Morelense de constituirse en cooperativa para administrar la Ruta de la Salud ha desatado un auténtico sismo en el gremio transportista de Morelos.
La sola promesa de mantener la tarifa mínima en 10 pesos —tres pesos por debajo del costo oficial vigente— y garantizar la gratuidad para adultos mayores y personas con discapacidad ha encendido las alertas rojas entre los concesionarios tradicionales.
¿A qué le temen realmente? La respuesta corta es: a la competencia y a la pérdida del monopolio de la movilidad.
Durante años, los usuarios de la entidad han tenido que asimilar incrementos al pasaje bajo la eterna promesa de modernización y mejora de las unidades; un pacto que casi nunca se cumple en las calles.
Para colmo, las quejas por la falta de respeto a los descuentos preferenciales son el pan de cada día.
La advertencia de la Alianza Transportista de Morelos, que califica de “competencia desleal” la posible expansión de la cooperativa a otros derroteros, revela el verdadero fondo del conflicto.
No se trata de defender la legalidad de las rutas, sino de evitar que el ciudadano tenga la opción de elegir. En un mercado donde la tarifa mínima convencional es de 13 pesos, cualquier alternativa a 10 pesos —y con rostro humano— ganará la preferencia de la gente de inmediato.
De cualquier modo, la Ruta de la Salud da servicio en las mismas condiciones y no habían manifestado problema, hasta que se ciudadaniza.
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