BLINDAJE.
La meta anunciada por la gobernadora de Morelos de superar el millón de árboles plantados durante el sexenio marca una ruta clara hacia la recuperación ambiental de Morelos.
Arrancar la Jornada Nacional de Reforestación en Huitzilac, junto a la representación del Gobierno Federal, envía un mensaje político y ecológico: la salvaguarda del Bosque de Agua es una prioridad compartida.
Sin embargo, para que el sembrado de miles de pinos rinda frutos reales a largo plazo, la reforestación debe ir acompañada de una fiscalización implacable en el territorio.
El esfuerzo institucional corre el riesgo de erosionarse si no se le pone un alto definitivo a la lotificación irregular y a la invasión sistemática dentro de las áreas naturales protegidas.
Proteger la fábrica de agua de la región exige un blindaje integral: así como se aplaude la suma de voluntarios y el endurecimiento de sanciones contra incendios provocados, es urgente contener la mancha urbana ilegal que devora el ecosistema.
Sembrar vida en el bosque requiere, indefectiblemente, cerrar el paso a quienes lo destruyen por la vía de los hechos.
ASAMBLEA.
El diálogo plural sostenido en Chalcatzingo entre el Ejecutivo estatal, la Suprema Corte y autoridades comunitarias demuestra la relevancia de construir certidumbre jurídica desde el territorio.
Que la voz de las comunidades nahuas oriente el marco legislativo nacional es el camino para transformar el reconocimiento cultural en bienestar, autonomía y desarrollo social efectivo.
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