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More­los arras­tra años con Alerta de Vio­len­cia de Género en ocho muni­ci­pios (inclui­dos Cuer­na­vaca y Yeca­pixtla). En miles de hoga­res more­len­ses, el ver­da­dero agre­sor no es solo la fuerza física, sino el con­trol del gasto dia­rio.

Muchas muje­res atra­pa­das en cír­cu­los de vio­len­cia intra­fa­mi­liar en colo­nias vul­ne­ra­bles —como la Lázaro Cár­de­nas en Cuer­na­vaca o la Fran­cisco I. Madero en Yeca­pixtla— no denun­cian y regre­san con el vio­len­ta­dor por­que depen­den de él para dar­les de comer a sus hijos. El miedo al ham­bre suele ser más grande que el miedo a los gol­pes.

Más allá de lo sim­ple que suene un taller de gela­ti­nas o de arte­sa­nías, el fondo de la estra­te­gia de la Secre­ta­ría de Segu­ri­dad y Prp­tec­ción Ciu­da­dana con las “Redes de Muje­res” es el correcto: dotar de auto­no­mía eco­nó­mica. Cuando una mujer genera su pro­pio peso, empieza a rom­per el can­dado del con­trol.

REZAGO.

Llama la aten­ción la con­vo­ca­to­ria lan­zada por la Secre­ta­ría de Desa­rro­llo Eco­nó­mico y del Tra­bajo (SDEyT) para reac­ti­var, vía plá­ti­cas con­ci­lia­to­rias, los expe­dien­tes labo­ra­les vara­dos en la Junta Local de Con­ci­lia­ción y Arbi­traje (JLCA).

La invi­ta­ción va diri­gida a casos ini­cia­dos antes del 3 de noviem­bre de 2021. No es un secreto el enorme rezago de jui­cios del viejo sis­tema labo­ral que siguen empol­ván­dose en los archi­vos y que urge “des­fo­gar”.

Para miles de tra­ba­ja­do­res que lle­van un lus­tro (o más) espe­rando un laudo, puede que­dar­les bien si es a su favor, pero habrá que ver cuán­tos patro­nes acce­den a este lla­mado.

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Ezapata
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