Origen de las bandas de viento en Morelos

Comunidad
Banda militar tocando en el kiosco de Cuernavaca. C.a. 1890. Archivo fotográfico Valentín López González.
Banda militar tocando en el kiosco de Cuernavaca. C.a. 1890. Archivo fotográfico Valentín López González.

Durante muchos años las ban­das de viento han estado pre­sen­tes en la vida de los more­len­ses, ya sea para espar­ci­miento, ame­ni­zando una fresca tarde en el kiosco, en actos cívi­cos y polí­ti­cos, en cele­bra­cio­nes como: car­na­va­les, fies­tas patro­na­les, bau­ti­zos, cum­plea­ños y bodas o acom­pa­ñando a las per­so­nas hacia su última morada.

Durante la inde­pen­den­cia los ejér­ci­tos insur­gen­tes con­ti­nua­ron con la tra­di­ción mili­tar espa­ñola. Al tér­mino de ese movi­miento se man­tuvo la cos­tum­bre de que los regi­mien­tos con­ta­ran con una sec­ción de banda de música. Simul­tá­nea­mente a las ban­das mili­ta­res, algu­nos pue­blos for­ma­ron ban­das de viento que ser­vían para ani­mar las corri­das de toros y tocar en las fes­ti­vi­da­des cívi­cas que comen­za­ron a cele­brarse a par­tir del año de 1824.

La pre­sen­cia de los empe­ra­do­res Maxi­mi­liano y Car­lota en Cuer­na­vaca, entre 1865 y 1866, debe haber influido de alguna manera en la música local. Hay que recor­dar que durante este período fue creada la Socie­dad Filar­mó­nica Mexi­cana, en la ciu­dad de México, cuya solemne inau­gu­ra­ción se rea­lizó el 1 de julio de 1866 y que pos­te­rior­mente se con­ver­ti­ría en el Con­ser­va­to­rio Nacio­nal de Música (CNM).

El secre­ta­rio par­ti­cu­lar de Maxi­mi­liano José Luis Bla­sio nos narra en su libro de memo­rias “Maxi­mi­liano Íntimo” (París 1905), sobre los bai­les que orga­ni­za­ban en varios jar­di­nes de Cuer­na­vaca. Decía que el empe­ra­dor se hacía acom­pa­ñar por una escolta de húsa­res aus­tria­cos que estaba al mando del Conde de Keven­hü­ller y agrega Bla­sio: “En uno de ellos…quiso per­mi­tir­nos Su Majes­tad que nos mez­clá­se­mos los jóve­nes de su comi­tiva...” con “…las lin­das mucha­chas que allí se encon­tra­ban…” y a la luz de las antor­chas bai­la­ban ale­gre­mente…hasta el ama­ne­cer”, y aun­que dice que “…bai­la­ban bai­les pro­pios de la costa y de paí­ses cáli­dos” no deben haber fal­tado pol­kas y val­ses aus­tria­cos. Tal debe haber sido la influen­cia del Segundo Impe­rio que en marzo el de 1867 se formó en Jojutla una banda de música que ini­ció con 26 ele­men­tos, que se llamó “Música de Comer­cio”.

Tam­bién en las memo­rias del botá­nico Wil­helm Knech­tel, quien acom­pa­ñaba a Maxi­mi­liano y se hizo cargo de los arre­glos en los jar­di­nes de “El Olindo”, el cha­let de vera­neo que cons­truyó Maxi­mi­liano en Aca­pant­zingo, comenta que en 1866:

“El 7 de junio, el cum­plea­ños de Su Majes­tad la empe­ra­triz fue una gran fiesta para los habi­tan­tes de Cuer­na­vaca. Antes de la Aurora, una banda de música des­filó al son de los ins­tru­men­tos por las calles pom­po­sa­mente ador­na­das y sona­ron las cam­pa­nas”

Y sigue narrando lo ocu­rrido al día siguiente:

“En la tarde, cuando el calor del sol ya fue menos intenso, los arte­sa­nos des­fi­la­ron al son de trom­pe­tas y oboes por las calles y enfrente de la casa Borda; frente a ésta pre­sen­ta­ron sus fusi­les ante la ban­dera alzada.

Con motivo del fes­tejo, en la Plaza Maxi­mi­liano (Actual­mente Jar­dín Juá­rez) los acró­ba­tas loca­les exhi­bie­ron sus artes ante el nume­roso público. Des­pués de la fun­ción hubo un con­cierto de la banda muni­ci­pal durante el cual la gente se paseaba por la plaza”.

Al triunfo de la repú­blica, en 1869 el pre­si­dente Benito Juá­rez eri­gió el estado de More­los. El pri­mer gober­na­dor Fran­cisco Leyva creó en 1870 el Ins­ti­tuto Cien­tí­fico y Lite­ra­rio de More­los, en donde se esta­ble­cie­ron las pri­me­ras cla­ses de música, a cargo del maes­tro Cruz Rayado, quien formó la impor­tante banda de “Santa Ceci­lia”, que sir­vió al gobierno del estado para dar ani­ma­ción a las fes­ti­vi­da­des cívi­cas como la del 5 de mayo, y la del 16 de sep­tiem­bre, pero que tam­bién daba audi­cio­nes en el Jar­dín Juá­rez de la ciu­dad de Cuer­na­vaca (en ese enton­ces lla­mada Plaza de la Cons­ti­tu­ción por la res­tau­ra­ción de la Repú­blica).

A media­dos del siglo XIX ya exis­tían las ban­das de música de viento en la ciu­dad de Cuer­na­vaca, sus ante­ce­den­tes se remon­tan a las ban­das mili­ta­res de la época colo­nial. La música de viento estuvo pre­sente en Cuer­na­vaca a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX. Al triunfo de la Revo­lu­ción de Ayutla, que ter­minó con el derro­ca­miento y exi­lio de Anto­nio López de Santa Anna, el gene­ral Juan N. Álva­rez con­vocó a la Junta de Repre­sen­tan­tes para que se reu­nie­ran en Cuer­na­vaca el 4 de octu­bre de 1855, con la fina­li­dad de ele­gir al Pre­si­dente Inte­rino de la Repú­blica, el nom­bra­miento recayó en el pro­pio Álva­rez y las cró­ni­cas de ese acon­te­ci­miento seña­lan: “Este nom­bra­miento fue reci­bido con calu­ro­sas mues­tras de entu­siasmo por la nume­rosa con­cu­rren­cia” y “Las músi­cas de los cuer­pos mili­ta­res reco­rrie­ron las calles, y hubo sal­vas de arti­lle­ría, corri­das de toros, sere­na­tas y otras demos­tra­cio­nes de rego­cijo”. Algu­nos alum­nos de música del Ins­ti­tuto Lite­ra­rio y Cien­tí­fico del Estado de More­los pudie­ron con­ti­nuar sus estu­dios en el Con­ser­va­to­rio Nacio­nal de la ciu­dad de México, gra­cias a las becas que les pro­por­cionó el gobierno del estado. Estos alum­nos, al regre­sar a More­los, fue­ron la base de las orques­tas y ban­das de viento de More­los.

 

 

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