Durante muchos años las bandas de viento han estado presentes en la vida de los morelenses, ya sea para esparcimiento, amenizando una fresca tarde en el kiosco, en actos cívicos y políticos, en celebraciones como: carnavales, fiestas patronales, bautizos, cumpleaños y bodas o acompañando a las personas hacia su última morada.
Durante la independencia los ejércitos insurgentes continuaron con la tradición militar española. Al término de ese movimiento se mantuvo la costumbre de que los regimientos contaran con una sección de banda de música. Simultáneamente a las bandas militares, algunos pueblos formaron bandas de viento que servían para animar las corridas de toros y tocar en las festividades cívicas que comenzaron a celebrarse a partir del año de 1824.
La presencia de los emperadores Maximiliano y Carlota en Cuernavaca, entre 1865 y 1866, debe haber influido de alguna manera en la música local. Hay que recordar que durante este período fue creada la Sociedad Filarmónica Mexicana, en la ciudad de México, cuya solemne inauguración se realizó el 1 de julio de 1866 y que posteriormente se convertiría en el Conservatorio Nacional de Música (CNM).
El secretario particular de Maximiliano José Luis Blasio nos narra en su libro de memorias “Maximiliano Íntimo” (París 1905), sobre los bailes que organizaban en varios jardines de Cuernavaca. Decía que el emperador se hacía acompañar por una escolta de húsares austriacos que estaba al mando del Conde de Kevenhüller y agrega Blasio: “En uno de ellos…quiso permitirnos Su Majestad que nos mezclásemos los jóvenes de su comitiva...” con “…las lindas muchachas que allí se encontraban…” y a la luz de las antorchas bailaban alegremente…hasta el amanecer”, y aunque dice que “…bailaban bailes propios de la costa y de países cálidos” no deben haber faltado polkas y valses austriacos. Tal debe haber sido la influencia del Segundo Imperio que en marzo el de 1867 se formó en Jojutla una banda de música que inició con 26 elementos, que se llamó “Música de Comercio”.
También en las memorias del botánico Wilhelm Knechtel, quien acompañaba a Maximiliano y se hizo cargo de los arreglos en los jardines de “El Olindo”, el chalet de veraneo que construyó Maximiliano en Acapantzingo, comenta que en 1866:
“El 7 de junio, el cumpleaños de Su Majestad la emperatriz fue una gran fiesta para los habitantes de Cuernavaca. Antes de la Aurora, una banda de música desfiló al son de los instrumentos por las calles pomposamente adornadas y sonaron las campanas”
Y sigue narrando lo ocurrido al día siguiente:
“En la tarde, cuando el calor del sol ya fue menos intenso, los artesanos desfilaron al son de trompetas y oboes por las calles y enfrente de la casa Borda; frente a ésta presentaron sus fusiles ante la bandera alzada.
Con motivo del festejo, en la Plaza Maximiliano (Actualmente Jardín Juárez) los acróbatas locales exhibieron sus artes ante el numeroso público. Después de la función hubo un concierto de la banda municipal durante el cual la gente se paseaba por la plaza”.
Al triunfo de la república, en 1869 el presidente Benito Juárez erigió el estado de Morelos. El primer gobernador Francisco Leyva creó en 1870 el Instituto Científico y Literario de Morelos, en donde se establecieron las primeras clases de música, a cargo del maestro Cruz Rayado, quien formó la importante banda de “Santa Cecilia”, que sirvió al gobierno del estado para dar animación a las festividades cívicas como la del 5 de mayo, y la del 16 de septiembre, pero que también daba audiciones en el Jardín Juárez de la ciudad de Cuernavaca (en ese entonces llamada Plaza de la Constitución por la restauración de la República).
A mediados del siglo XIX ya existían las bandas de música de viento en la ciudad de Cuernavaca, sus antecedentes se remontan a las bandas militares de la época colonial. La música de viento estuvo presente en Cuernavaca a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX. Al triunfo de la Revolución de Ayutla, que terminó con el derrocamiento y exilio de Antonio López de Santa Anna, el general Juan N. Álvarez convocó a la Junta de Representantes para que se reunieran en Cuernavaca el 4 de octubre de 1855, con la finalidad de elegir al Presidente Interino de la República, el nombramiento recayó en el propio Álvarez y las crónicas de ese acontecimiento señalan: “Este nombramiento fue recibido con calurosas muestras de entusiasmo por la numerosa concurrencia” y “Las músicas de los cuerpos militares recorrieron las calles, y hubo salvas de artillería, corridas de toros, serenatas y otras demostraciones de regocijo”. Algunos alumnos de música del Instituto Literario y Científico del Estado de Morelos pudieron continuar sus estudios en el Conservatorio Nacional de la ciudad de México, gracias a las becas que les proporcionó el gobierno del estado. Estos alumnos, al regresar a Morelos, fueron la base de las orquestas y bandas de viento de Morelos.
Las opiniones vertidas en este espacio son exclusiva responsabilidad del autor y no representan, necesariamente, la política editorial de Grupo Diario de Morelos.