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“Nunca quise darlo en adopción”: madre busca al hijo que le quitaron en Navojoa en 1994

Nacionales

Una adolescente salió de un hospital de Tepic con un recién nacido en brazos, sin dinero, sin alfabetización y sin red familiar. Más de tres décadas después, esa misma mujer pide algo que no es custodia ni venganza: quiere saber si su hijo está bien

hassan autor ddm
Buscan a niño dado en adopción con engaños
Buscan a niño dado en adopción con engaños

Tras más de 30 años, Maribel Agüero Núñez —también registrada como Cecilia Maribel Bustamante López— pide saber si su hijo está vivo y si es feliz. El testimonio, difundido en redes, describe un parto a los 17 años, una semana de separación en Navojoa y un documento que ella no podía leer.

Una adolescente de 17 años salió de un hospital de Tepic con un recién nacido en brazos, sin dinero, sin alfabetización y sin red familiar. Más de tres décadas después, esa misma mujer —hoy con dos actas de nacimiento distintas— pide algo que no es custodia ni venganza: quiere saber si su hijo está bien.

El nombre con el que nació, según su relato, es Carlos Alberto Bustamante López. Fecha: 6 de enero de 1994. Lugar: Tepic, Nayarit. Edad actual, si vive: 32 años. El último lugar donde ella lo vio con certeza institucional, de acuerdo con su testimonio, fue una casa grande en Navojoa, Sonora, hacia el Día de Muertos de 1994, cuando el bebé tenía unos nueve o diez meses.

La historia no aparece, hasta ahora, en resoluciones judiciales públicas ni en reportajes de medios nacionales que hayan documentado el expediente. Lo que sí existe es un testimonio extenso, publicado en la página de Facebook Nayarit Music, y el marco legal e histórico que permite entender por qué casos así siguen saliendo a la luz décadas después.

Esta nota distingue con claridad tres capas: lo que la madre afirma, lo que se ha podido verificar en fuentes abiertas y el contexto institucional de adopciones, identidad y vulnerabilidad en México.

Lo que se busca, en una ficha

Dato                     Según el testimonio de la madre

Nombre al nacer Carlos Alberto Bustamante López

Fecha y lugar de nacimiento 6 de enero de 1994, Tepic, Nayarit

Edad aproximada al separarse 9 a 10 meses

Lugar de la separación Navojoa, Sonora, alrededor del Día de Muertos de 1994

Nombres de la madre Maribel Agüero Núñez y Cecilia Maribel Bustamante López

Lo que pide hoy Saber si está bien; no alterar su vida ni quitarle nada a nadie

Tepic, 1994: un parto sin red
 

La madre relata que no tenía estudios, no sabía leer ni escribir y “vagaba por las calles”. Cuando empezó el trabajo de parto llegó a un centro de salud u hospital en Tepic. No tenía dinero. Recuerda que el personal médico consiguió ayuda —no sabe si por radio o entre ellos— para que pudiera dar a luz. Al día siguiente la dieron de alta. Salió sola, con el bebé, bajo la lluvia. El padre no se hizo cargo. La familia tampo.

Ese perfil no es un caso aislado en la demografía de la época. En 1990, el 15% de las mujeres de 15 años y más en México era analfabeta, frente al 9.6% de los hombres. En Nayarit, el analfabetismo femenino rondaba el 11.6%. Más de 60% de las mujeres sin escolaridad habían sido madres antes de los 20 años.

Un trailero la llevó rumbo a Guadalajara y la dejó en Tequila, Jalisco, en un restaurante donde le prometieron trabajo. No duró. Siguió en los campos, con el niño en brazos. Cuando no había leche, dice, le dio jugo de tomate. Pasó por Culiacán, Sinaloa, a casa de una tía. Luego otra tía —hermanastra de su padre— la recibió en Navojoa.

La única semana en que se separó de él

En Navojoa, por primera y única vez, dejó al niño al cuidado de la tía para trabajar en un restaurante a una hora o hora y media de distancia. Le ofrecieron, según cuenta, “cosas que no estaba dispuesta a hacer”. Se negó. Aceptó lavar, planchar, limpiar. Le pagaban 15 o 20 pesos. Otra señora le ofreció un cuarto donde sí podría vivir con el bebé. Regresó por él.

Era alrededor del Día de Muertos. La tía le dijo que no lo tenía porque no podía llevarlo al panteón: lo había dejado “en un lugar donde cuidaban niños”. Ella no sabía leer. No sabía que podía ser el DIF.

El Sistema DIF de Navojoa existe como institución municipal desde 1977, sobre la base del antiguo IPIN. En los años noventa ya operaba asistencia social; la Subprocuraduría de la Defensa del Menor y la Familia en ese municipio se consolida con más claridad hacia 1997. Eso no prueba, por sí solo, qué oficina concreta intervino en 1994. Sí sitúa el relato en una ciudad que ya tenía infraestructura de protección infantil.

El papel que no podía leer

Describe una casa grande. Afuera vio salir a una pareja llorando. Adentro, una licenciada le preguntó si era la mamá. El niño iba a cumplir diez meses. Le pidieron “unos papeles” para llevárselo. Le pusieron su nombre en un folio para que lo copiara en un documento que no comprendía. Creyó que firmaba para recuperarlo. Después le dijeron que había cedido al hijo en adopción. La sacaron. Golpeó la puerta con piedras. Amenazaron con llamar a la policía. Tenía miedo. Se alejó. El corazón, dice, no.

En derecho mexicano, el consentimiento para adoptar no es un trámite decorativo. El Código Civil Federal exige el consentimiento de quien ejerce la patria potestad. Un consentimiento viciado —por error, engaño o imposibilidad de comprender el acto— es el punto jurídico sobre el que giran, décadas después, muchas impugnaciones. Esta nota no afirma que un juez haya anulado aquel acto. Afirma lo que la madre dice: que no entendió lo que firmó y que no quiso entregar al niño.

Años más tarde volvió a Navojoa con su pareja. Les dijeron que podían pelear, pero hallaron trabas. Una licenciada, según ella, les informó que el niño había sido adoptado por personas relacionadas con el mismo lugar. Esa es, hasta ahora, la única pista institucional que ella dice haber obtenido.

Dos nombres, un mismo rostro

Hay un dato que puede confundir —o ayudar— a quien busque en archivos:

  • Acta más reciente, según ella: Maribel Agüero Núñez
  • Otra acta: Cecilia Maribel Bustamante López

Explica que hace décadas era más fácil que una persona quedara registrada con más de un nombre. Lo aclara para que Carlos, si algún día busca, no descarte coincidencias por una discrepancia documental.

En búsquedas abiertas, “Maribel Agüero” también corresponde a una figura pública peruana distinta. No hay, en las fuentes revisadas, un expediente periodístico nacional que vincule de forma independiente a esas actas con un proceso de adopción de 1994 en Navojoa. El cruce de nombres, por tanto, debe hacerse en registros civiles y expedientes institucionales, no por homonimia en internet.

Lo que sí está documentado en Sonora (y lo que no debe mezclarse)

Entre 2009 y 2015, la CNDH documentó en Sonora una red de separaciones irregulares y tráfico de menores: al menos 22 niños separados de sus familias y entregados mediante procesos viciados; 110 trámites de adopción sin documentación completa en 38 casos; e informes imprecisos sobre el destino de 682 menores. Hubo certificados de nacimiento con datos falsos sobre la madre biológica. Funcionarios del DIF estatal y personal del IMSS fueron señalados.

Ese escándalo es posterior al relato de 1994. Confundir ambas cronologías sería un error periodístico. Lo pertinente es otra cosa: México tiene un historial comprobado de madres pobres, analfabetas o adolescentes a las que se les arrebató o indujo a ceder hijos bajo presión institucional. El testimonio de 1994 encaja en ese patrón social, aunque no esté acreditado como parte de aquella red.

Hoy el marco es distinto. La Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes reconoce el derecho a conocer la filiación y el origen. La SCJN ha sostenido que el derecho a la identidad —incluido el origen biológico— no puede aplazarse indefinidamente “por el bien del menor”. En la práctica, el acceso al expediente de adopción suele abrirse a la persona adoptada mayor de 18 años.

Eso importa por dos razones. Primera: Carlos, si fue adoptado y es adulto, tiene derecho a preguntar. Segunda: la madre biológica no puede, por redes sociales, “recuperar” una filiación que un juez no haya revisado. Ella misma lo dice: no quiere quitarle la vida a nadie. Quiere la verdad.

El mensaje que deja para su hijo

El testimonio cierra con un párrafo que no es dispositivo legal; es una carta pública:Que nunca dejó de buscarlo en el corazón. Que no sabe si conserva el nombre. Que el día de la separación no entendía el papel. Que si quiere preguntas, ella está dispuesta a responderlas todas.

En reencuentros documentados en otros países y en México, el desenlace no siempre es una nueva convivencia. A veces es una llamada. Un examen de ADN. Una foto. A veces es el silencio de alguien que no desea abrir el pasado. La madre dice aceptar esa posibilidad. Pide, eso sí, que la historia circule por si alguien en Navojoa, Tepic o en una familia adoptiva de los años noventa reconoce el hilo.

Cómo ayudar sin dañar

Quien crea tener información útil puede canalizarla por vías institucionales, no por linchamientos digitales ni por “identificar” a personas públicas por coincidencia de nombre o ciudad.

Sonora

  • Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de Sonora: (662) 142-4970 y (662) 229-7369; comisiondebusquedasonora@sonora.gob.mx
  • Fiscalía General de Justicia de Sonora: (662) 259-4800
  • Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes / DIF Sonora (adopciones e identidad): (662) 108-0600, ext. 184 y 186

Nayarit (lugar de nacimiento)

  • Comisión Estatal de Búsqueda: cebp@nayarit.gob.mx; 311-216-1401 y 311-269-3391
  • Fiscalía de Nayarit, personas desaparecidas: 311-129-6000, ext. 17267
  • Registro estatal: estamosbuscando.nayarit.gob.mx

Nacional

  • Sistema de Búsqueda Inmediata: 800-028-7783

Una pista verificable suele incluir: nombre original o adoptivo, fecha de nacimiento, lugar de registro, nombres de la madre en documentos antiguos, y —si existe— número de expediente de DIF o de juzgado familiar. Sin eso, las redes solo multiplican rumores.

Preguntas frecuentes

¿Ya hay un reencuentro?

No hay registro público, al cierre de esta nota, de que Carlos Alberto Bustamante López haya sido localizado ni de que una autoridad haya confirmado el expediente de 1994.

¿Se puede afirmar que el DIF de Navojoa lo entregó de forma ilegal?

No con la información abierta disponible. Lo que hay es el relato de un consentimiento que la firmante dice no haber comprendido, y una respuesta posterior de que el niño fue adoptado.

¿Por qué sale esto hasta ahora?

Ella responde que durante años no tuvo herramientas. Hoy hay redes, registros digitalizados y un debate jurídico más sólido sobre el derecho a la identidad.

¿Qué no debe hacerse?

Señalar a un adulto al azar, publicar fotos de terceros sin prueba o mezclar este caso con el tráfico de bebés documentado en Sonora entre 2009 y 2015.

Después de más de 30 años, la herida sigue abierta en una sola dirección: de una madre hacia un hijo que quizá no sabe que la buscan. Los milagros, si existen en estos casos, casi nunca caen del cielo. Llegan por un archivo, un testigo, un documento leído por fin en voz alta, o por un hombre de 32 años que un día escribe su nombre en un buscador y encuentra, al otro lado, la historia que nadie le contó.

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Sobre el autor

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Hassan Aldama

Periodista y creador de contenido digital

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