Niños se juegan la vida en semáforos de Cuernavaca: La tragedia de Imelda no frenó el trabajo infantil

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Niño de la calle en Cuernavaca

Cuernavaca.- El semáforo cambia a rojo y, de inmediato, pequeñas siluetas corren entre los autos. En Cuernavaca, la explotación y el trabajo infantil son una estampa cotidiana que esconde una cifra alarmante: en México, 3.7 millones de niños y adolescentes de entre cinco y 17 años trabajan, lo que representa el 13.1% de este sector poblacional.

Según la última Encuesta Nacional de Trabajo Infantil del INEGI, la realidad es cruda. De ese total, 2.1 millones de menores realizan actividades no permitidas o peligrosas. En la capital de Morelos, el riesgo no es una estadística, es una amenaza mortal que ya cobró vidas en avenidas principales.

El fantasma de la Glorieta de la Luna

Uno de los episodios más oscuros ocurrió el 27 de agosto de 2025. Imelda, una pequeña de apenas tres años originaria de Mitontic, Chiapas, murió bajo las llantas de un camión en la Glorieta de la Luna, sobre la avenida Plan de Ayala. La niña hacía malabares por unas monedas cuando el chofer, sin verla, avanzó al cambiar el semáforo.

La tragedia de la “niña bailarina” desnudó una red de desprotección. Imelda no tenía acta de nacimiento y estaba bajo el cuidado de una tía adolescente. Tras el impacto, las autoridades iniciaron investigaciones por posible trata de personas, al notar la presencia constante de grupos de niños indígenas en los cruceros locales.

Pobreza: El motor del trabajo infantil

El trasfondo de estos menores en los semáforos es la carencia económica. En Morelos, el 47.5% de los ciudadanos enfrenta pobreza laboral; esto significa que, aunque trabajen, el dinero no alcanza para la canasta básica. Esta presión empuja a los padres a usar a sus hijos como mano de obra en el comercio informal o la mendicidad.

A nivel nacional, tres de cada 10 niños que trabajan han abandonado la escuela. Los mercados, cruceros y avenidas se convierten en su único entorno, quedando vulnerables no solo a accidentes viales, sino a la violencia urbana y la captación por parte de grupos delictivos que operan en la sombra.

Migración y falta de protección oficial

La situación en Cuernavaca se agrava con el flujo de menores migrantes indígenas. Muchos carecen de documentos de identidad, lo que los vuelve "invisibles" para los programas sociales y el sistema de salud. Derechos Humanos ha señalado que este fenómeno es un cóctel de migración forzada y explotación laboral.

A pesar de las promesas gubernamentales, el trabajo infantil en el país subió de 3.3 a 3.7 millones en los últimos años. Mientras el semáforo siga marcando el ritmo de la supervivencia, la vida de los niños en Morelos seguirá colgando de un hilo entre el asfalto y la indiferencia.