CUERNAVACA.– Mientras miles de familias se reúnen para celebrar, un grito de dolor y resistencia retumba en las calles del Centro Histórico. Este 10 de mayo, colectivos de madres buscadoras marchan por la capital para recordarle a la sociedad y a las autoridades que, para ellas, este día no es de fiesta, sino de lucha permanente por la verdad y la justicia.
Portando las fotografías de sus hijos y familiares ausentes, la movilización avanza por las calles Matamoros y Galeana, culminando en el memorial de víctimas de la Plaza de Armas, donde el silencio de la ausencia se convierte en consigna de protesta.
Cifras que duelen
Durante el posicionamiento, colectivos como Regresando a Casa Morelos, Unión de Familias Resilientes y Ángeles Buscándote ponen sobre la mesa la magnitud de la crisis que atraviesa el país y la entidad:
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Nivel Nacional: Existen más de 133 mil personas desaparecidas y no localizadas.
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Nivel Estatal: En Morelos, la cifra oficial supera ya las 2 mil personas.
Búsqueda frente al Mundial 2026
Las participantes expresan una profunda preocupación ante lo que consideran un intento de las autoridades por minimizar la crisis de desapariciones de cara a la Copa Mundial de Futbol 2026.
“Nos duele escuchar discursos oficiales que afirman que ya no hay desapariciones. Mientras unos gritan gol, nosotras buscamos; esa negación también desaparece nuestro dolor”, sentencian frente al memorial.
Fosas de Jojutla: El siguiente paso
Lejos de detenerse, las madres buscadoras anuncian que a finales de este mes de mayo retoman los trabajos en las fosas comunes de Jojutla. El objetivo es claro: exigir la identificación digna de los cuerpos y garantizar que ninguna víctima sea olvidada por la burocracia o la indiferencia.
Contra la revictimización
La marcha también sirve para honrar la memoria de las madres que fallecieron en el camino sin haber encontrado a sus seres queridos. Los colectivos exigen el cese a la revictimización y la indiferencia social, haciendo un llamado a las instituciones para reconocer que la desaparición de personas no puede, ni debe, normalizarse en Morelos.
