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El misterio de los campos prehispánicos en Morelos donde se jugaba la vida y la muerte

Comunidad

La 'I' latina de los campos prehispánicos en Morelos: Un diseño que ocultaba rituales de vida y muerte, según el arqueólogo Mario Córdova Tello

SALVADOR ROSAS OCTAVIANO
Juegos de pelota en Morelos
Juegos de pelota en Morelos

Coatetelco.- Los antiguos habitantes de las tierras morelenses no veían el juego de pelota como un simple entretenimiento dominical. En comunidades como Chimalacatlán y Coatetelco, esta práctica era un ritual sagrado de vida, muerte y poder político.

El arqueólogo Mario Córdova Tello explicó que estas estructuras destacan por su arquitectura cerrada. El diseño de los campos presenta un pasillo central con muros paralelos que dibujan la silueta de una "I" latina.

Las dimensiones de estas canchas eran reducidas en comparación con las de las grandes metrópolis prehispánicas. El campo de Chimalacatlán mide 28.36 metros de largo, mientras que el de Coatetelco alcanza los 34 metros de longitud.

El peligroso reto de la pelota de tres kilos

Para jugar en estos complejos, los participantes utilizaban una pelota sumamente pesada y peligrosa. El esférico se elaboraba con savia extraída directamente del árbol de hule, moldeada pacientemente en múltiples capas.

El resultado de este proceso artesanal era una masa sólida que alcanzaba un peso aproximado de tres kilogramos. Golpear este objeto requería una fuerza descomunal y el uso de protecciones corporales para evitar heridas mortales.

Debido a la dureza del material, el movimiento de la pelota dentro de la cancha generaba una dinámica violenta. Los jugadores debían mantener el esférico en el aire utilizando principalmente las caderas, los muslos o los codos.

Sangre, guerra y pactos con el inframundo

La razón detrás de este esfuerzo físico no era la recreación, sino la profunda cosmovisión mesoamericana. Las prácticas estaban asociadas directamente a la resolución de conflictos comunitarios y ritos de ascensión al poder absoluto.

El juego funcionaba como un escenario para legitimar a los gobernantes y asegurar la fertilidad de la tierra. Los antiguos pobladores creían que el bote de la pelota emulaba el movimiento de los astros en el firmamento.

"El sacrificio y la victoria eran parte de una misma lógica ritual en estos espacios", detalló el especialista.

Asimismo, los encuentros tenían un fuerte vínculo con el inframundo y las representaciones del ciclo de la vida. Las disputas territoriales o las tensiones por la guerra se definían en este pasillo de piedra.

El legado de Xochicalco en el Morelos actual

Estos impactantes espacios ceremoniales corresponden al periodo Epiclásico de la historia mesoamericana. Su auge ocurrió justamente tras la caída del imperio de Teotihuacán, cuando el poder se fragmentó en la región.

Durante esta época de transición, grandes centros urbanos como Xochicalco ejercieron una enorme influencia cultural. Las redes regionales permitieron que el estilo arquitectónico y ritual se replicara en los municipios actuales.

Hoy en día, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) mantiene trabajos de conservación en ambas zonas. Los dos recintos están abiertos al público para quienes deseen descubrir los secretos de la identidad morelense.

Sobre el autor

SALVADOR ROSAS OCTAVIANO
Salvador Rosas

Periodista

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