De acuerdo con la evidencia actual, la depresión se puede prevenir, detectar y ser tratable con la posibilidad de minimizar sus efectos negativos a corto y largo plazo.
Sin embargo, uno de los principales problemas a nivel mundial para obtener tratamientos dignos y de calidad está relacionado con la falta de acceso a servicios de salud. La Organización Mundial de la Salud estima que, en países de ingresos bajos y medios, entre 76 y 85% de la población con desórdenes mentales carece de acceso al tratamiento necesario.
En México, una de cada cinco personas con un trastorno psiquiátrico en los últimos 12 meses recibió algún tipo de atención para este problema y más de 75% de los casos graves y moderados entre adultos no recibieron atención médica o psicológica por la carencia de acceso.
DISCAPACITANTES
De las diez enfermedades más discapacitantes en México, tres son neuriosiquiátricas: desórdenes mentales, desórdenes neurológicos y uso de sustancias.
Estudios en el país han documentado la prevalencia de trastornos mentales que padece la población: entre 2001 y 2022, 9.2% de la población tuvo un trastorno depresivo en la vida y 4.8% en los doce meses previos, según la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica. Otro estudio realizado en 2002-2003, mostró una prevalencia de depresión de 4.5% (5.8% en mujeres y 2.5% en hombres).
Investigadoras e investigadores del INSP realizaron el estudio “Síntomas depresivos y cobertura de diagnóstico y tratamiento de depresión”.
Los autores destacan al estigma en torno a las enfermedades mentales como una de las principales barreras para identificar, diagnosticar y atender casos de depresión de manera oportuna.