Tequesquitengo, Morelos.- El pasado 20 de junio quedó grabado para siempre en la historia de Rocío Ireta Gutiérrez y Carlos Alberto García Cortés, mejor conocidos por sus seres queridos como Chio y Charlie. La pareja eligió la fecha exacta en la que cumplían 14 años de noviazgo para dar el “sí, acepto” y comenzar su vida como esposos.
Con el majestuoso lago de Tequesquitengo como escenario natural, los novios celebraron una ceremonia profundamente emotiva, rodeados del cariño de familiares y amigos que fueron testigos de un romance que parece haber sido escrito por el destino.
Dos vidas, un mismo origen
Ambos, actualmente reconocidos profesionales de los medios de comunicación en la capital del país él como productor de radio y ella como conductora de noticias, forjaron sus lazos iniciales mientras cursaban la licenciatura en Comunicación.
Sin embargo, el destino había comenzado a trabajar mucho antes: ambos nacieron en el mismo hospital con apenas dos días de diferencia. Tuvieron que pasar dos décadas para que sus caminos se cruzaran finalmente en las aulas, dando inicio a una historia que culminó en el altar.
Una boda inolvidable: “Una gran producción”
La celebración comenzó por la tarde y se prolongó hasta la madrugada, entre detalles creativos y momentos inolvidables. Uno de los puntos más destacados fue la proyección de su semblanza, presentada como un diálogo entre ambos, en el que recorrieron su trayectoria juntos y reflexionaron sobre cómo el amor se transforma con el paso de los años.
Los discursos de amigos y familiares añadieron el toque de sentimentalismo a la velada, donde las lágrimas de felicidad y los mejores deseos fueron la constante. Los recién casados describieron su gran día como “una gran producción”, un evento diseñado para celebrar un amor de más de una década que promete seguir escribiendo nuevos capítulos.
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