Mamá de la última mujer que mataron: "Britany no era mala"

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Sinaloa.- “Entréguesela a Dios”, le susurró al oído una mujer a la madre de Britany, y luego le dio un fuerte abrazo. 

A unos cuantos pasos estaba el féretro de color café, en donde yacía el cuerpo de la joven de 19 años de edad, a quien hallaron asesinada la mañana del pasado martes bajo un árbol de tabachín, localizado en un camellón del fraccionamiento Valles del Sol, de esta ciudad capital. 

Mientras a una familia de Villa Juárez, sindicatura de Navolato, la envolvía el dolor y la duda; para los policías, Britany era parte de las estadísticas de los feminicidios. Se convirtió en la víctima número 30 en lo que va del año. Su cuerpo fue velado ayer en una colonia de Villa Juárez, en el patio de la casa familiar en donde paso muchos momentos felices. 

Era de buen corazón.

De acuerdo con familiares, a Britany le gustaban mucho las fiestas y salir con amigas, como a cualquier joven de su edad. No tenía trabajo y no podía acomodarse de forma sencilla en algún trabajo porque había estudiado solo hasta quinto grado de primaria.

Lamentaba no haber estudiado y de manera repetitiva decía que su vida sería otra si tuviera una carrera. 

“No era mala, no era mala, era de buen corazón, era una joven sin malicia; tenía miedo que yo me muriera, y ella fue la que murió primero”, narro su mamá, sin poder contener el llanto. 

Soñaba con tener mucho dinero para sanar a su mamá, quien sufre de diabetes, y le decía repetidamente que no quería que se le muriera, sin saber que sería ella quien fallecería primero. 

Con los pies muy hinchados y sus ojos verdes invadidos por la nostalgia, su madre recibió a muchas personas que asistieron a darle el pésame. Muchas no creían que Britany estuviera quieta en ese ataúd, porque era una joven llena de energía, quien debería estar riéndose y disfrutando la vida. 

Salida sin retorno.

El domingo pasado fue cuando su familia la vieron por última vez a Britany con vida. Salió con amigas, y cuando pasaron las horas y no regresó, presintieron que algo no estaba bien. El martes, a través de redes sociales, se enteraron de que habían localizado a una joven asesinada. Le interrogaron a una hermana qué ropa llevaba, y coincidía con la de la joven de la noticia. 

Su mamá en su interior suplicaba por que no fuera ella, pero también sabía que sí podía ser, porque no había vuelto a su casa. 

En el Servicio Médico Forense la familia afirmo lo que más temía: alguien de forma cruel le había arrancado la vida a Britany. La noticia de este crimen causó gran conmoción social porque a la joven le colocaron dos sapos en el cuello.