A partir de diciembre, México comenzará a poner en circulación un nuevo diseño de la moneda de 1 peso, una actualización que forma parte del proceso de modernización del Banco de México para mejorar la seguridad y la durabilidad del efectivo.
El cambio principal se encuentra en el núcleo de la moneda, que dejará de ser de acero inoxidable para fabricarse con acero niquelado, un material más resistente y con mejores propiedades para su identificación en máquinas de cobro automatizado. El anillo perimetral se mantiene de acero inoxidable, por lo que la apariencia seguirá siendo similar a la actual.
Aunque el diseño no presenta modificaciones visibles para el público, el uso de nuevos materiales permitirá una mejor diferenciación magnética, facilitando su reconocimiento por parte de lectores electrónicos y ayudando a reducir falsificaciones.
Las monedas actuales seguirán siendo válidas, por lo que convivirán con las nuevas sin afectar su uso diario, compras, transacciones o ahorros.
Con este ajuste, el Banco de México busca que la moneda de 1 peso se mantenga eficiente, durable y compatible con los sistemas modernos de manejo de efectivo en todo el país.
