Había una vez tres peces que vivían tranquilos en un lago. Uno de ellos se llamaba ‘Ingenioso’, otro, ‘Previsor’, y el tercer pez se llamaba ‘Predestinado’. Y los tres peces eran amigos y disfrutaban de su espacio sin problemas.
Sin embargo, un día, ‘Previsor’ se acercó a la orilla del lago, en donde se encontró con unos pescadores, que hablaban entre sí. Y ‘Previsor’ escuchó a uno de ellos decir:
– Amigo, mañana saldremos en barca hasta el centro del lago. Me han dicho que está repleto de peces. Allí podremos pescar muchos.
‘Previsor’ nadó deprisa hasta donde se encontraban sus amigos para advertirles:
– ¡Rápido! ¡Debemos irnos al otro lado del lago! Mañana vendrán unos pescadores hasta aquí y podemos caer en sus redes.
Pero sus amigos no estaban por la labor de buscar otro hogar:
– No, yo no pienso moverme de aquí– dijo el testarudo de ‘Predestinado’- Llevo aquí toda la vida y nunca hemos tenido problemas. Es un lugar muy pacífico.
– Estoy de acuerdo- añadió ‘Ingenioso’- Yo prefiero quedarme aquí.
Así que ‘Previsor’, con gran pena, partió solo hacia otro lugar del lago, mientras sus compañeros escogieron quedarse allí a pesar de las advertencias.
Al día siguiente, a primera hora de la mañana, una barca se paró justo en el lugar en donde estaban los amigos de ‘Previsor’, y ambos cayeron en la red de los pescadores.
– ¡Vaya, pues sí que hemos pescado! ¡Tenías razón, amigo’- exclamó uno de los hombres.
‘Predestinado’, se movía inquieto por la red, lamentándose ante su compañero:
– Ay… es el destino. Ya no hay nada que hacer’.
Pero su compañero, ‘Ingenioso’ pensó rápido cómo podría salir de aquella situación. Entonces, se le ocurrió ‘hacerse el muerto’, e hizo un gran esfuerzo por aparentar que flotaba en la superficie. El pescador, al verle, le agarró por la cola y le sacó de la red, lanzándole al gua. Sin embargo, ‘Predestinado’, acabó en el cubo junto con el resto de peces que habían atrapado.

¿Cuál es la moraleja de la historia?