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Llaman a mantener la paz y la esperanza ante la incertidumbre en Morelos

Comunidad

"Yo soy el camino": El mensaje de fe de la Diócesis de Cuernavaca para superar la crisis

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La fe no debe ser un concepto abstracto, sino una guía práctica para superar el sufrimiento.
La fe no debe ser un concepto abstracto, sino una guía práctica para superar el sufrimiento.

Cuernavaca, Morelos.- Durante la celebración del quinto domingo de Pascua en la Catedral de Cuernavaca, la Diócesis de Cuernavaca emitió un enérgico llamado a la sociedad para mantener la paz, la fe y la esperanza, especialmente en un contexto social marcado por la incertidumbre y el desconcierto.

El rector de la Catedral, Israel Vázquez, fue el encargado de compartir el mensaje dominical de Monseñor Ramón Castro Castro. En su intervención, el sacerdote retomó la reflexión que el jerarca católico dirige semanalmente al presbiterio, subrayando que los tiempos actuales guardan similitud con el miedo que enfrentaron los discípulos durante la última cena.

La fe como respuesta al miedo

El mensaje enfatizó que la frase bíblica “yo soy el camino, la verdad y la vida” no es una idea lejana, sino una invitación a vivir la fe como una experiencia tangible. Se explicó que, si bien Cristo no elimina el sufrimiento de manera mágica, se ofrece como el faro para atravesar, iluminar y finalmente superar las pruebas que enfrenta el ser humano.

En el primer punto de esta reflexión, se hizo hincapié en que la fe debe ser un trayecto recorrido en comunidad. El diálogo, la escucha activa y el espíritu de servicio son los pilares que deben fortalecer la vida de los ciudadanos en Morelos, promoviendo el acompañamiento mutuo en los episodios de crisis.

Autenticidad frente a la confusión

Abordando a Cristo como "la verdad", el rector Vázquez señaló que esto debe traducirse en una forma de vida basada en la coherencia y el testimonio. En un entorno social donde impera la confusión y el ruido informativo, la Iglesia hace un llamado a la autenticidad como escudo protector de los valores familiares y sociales.

Finalmente, se expuso que la vida plena es capaz de transformar la fragilidad humana en una esperanza renovada. El mensaje concluyó con una exhortación a confiar en las promesas de paz, brindando consuelo particularmente a quienes han sufrido la pérdida de seres queridos, recordando que la esperanza trasciende la adversidad física.

Sobre el autor

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Marcela García
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