El obispo de la Diócesis de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, exhortó a los fieles a prepararse espiritualmente ante la cercanía de la Semana Santa, destacando que el próximo Domingo de Ramos marcará el inicio de este periodo central para la fe católica.
Durante su reflexión dominical, centrada en el pasaje de la resurrección de Lázaro, el subrayó que este hecho no representa únicamente un milagro, sino una revelación profunda de la identidad de Cristo como fuente de vida.
Citando a Benedicto XVI, explicó que este episodio anticipa la victoria definitiva sobre la muerte y reafirma que Jesús no solo da vida, sino que es la vida misma. Castro Castro destacó también el significado del llanto de Jesús ante la muerte de su amigo, señalando que refleja a un Dios cercano, que se conmueve ante el dolor humano y acompaña el sufrimiento. “No es un Dios lejano, sino uno que participa de nuestras lágrimas”, expresó, al tiempo que afirmó que el cristianismo no propone una idea abstracta, sino una experiencia viva de amor y compasión.
El obispo hizo un llamado a reflexionar sobre las “lápidas” personales y sociales que impiden la vida plena, como la violencia, la desesperanza y la indiferencia.
En este sentido, retomó la frase bíblica “quiten la losa”, invitando a los creyentes a colaborar en la construcción de reconciliación, perdón y justicia. Asimismo, enfatizó que el llamado de Cristo sigue vigente al invitar a cada persona a salir de sus propias “tumbas”, entendidas como situaciones de dolor o estancamiento.
Añadió que la comunidad también tiene la responsabilidad de “desatar” a quienes han recuperado la vida, ayudándoles a sanar y avanzar. Finalmente, Castro Castro señaló que, en medio de un mundo marcado por la violencia y la incertidumbre, la fe ofrece una esperanza renovada, al recordar que las lágrimas no son el final, sino el inicio de una nueva vida.
