Jojutla.- El corazón de la zona sur recupera su identidad. A casi nueve años del trágico sismo del 19 de septiembre de 2017, el Palacio Municipal de Jojutla reabrió sus puertas de manera oficial, marcando el fin de una larga etapa de oficinas provisionales y consolidando la reconstrucción institucional del municipio más afectado por el terremoto en Morelos.
La gobernadora Margarita González Saravia, junto al alcalde Alán Martínez García y los integrantes del cabildo, cortaron el listón inaugural de este inmueble que no solo vuelve a ser la sede del poder local, sino también un espacio de cultura. El edificio ahora cuenta con un museo interactivo dedicado a la historia de la región, la memoria del 19S y el famoso arroz local con Denominación de Origen.
Un rescate de la identidad de Jojutla
Durante el evento protocolario, la mandataria estatal enfatizó que la recuperación de este inmueble va más allá de la obra pública, pues representa un acto de justicia social e identidad para los habitantes que vieron caer su patrimonio durante el desastre natural.
“Este edificio es parte de la esencia del pueblo; recuperarlo significa rescatar nuestra historia, identidad y cultura”, afirmó la gobernadora Margarita González Saravia ante los ciudadanos congregados en la plaza principal.
Por su parte, el alcalde Alán Martínez señaló que el regreso de los trabajadores municipales al primer cuadro de la ciudad reactivará la economía local y facilitará el acceso a los servicios públicos para los ciudadanos que debían trasladarse a la periferia.
Centralizan trámites en la Casa Cuauhtémoc
Antes de la reapertura del Palacio, las autoridades inauguraron la “Casa Cuauhtémoc”. Este nuevo espacio concentrará las oficinas operativas del Ayuntamiento para agilizar la atención ciudadana.
Los contribuyentes podrán realizar en este punto trámites clave como el pago de predial y catastro, actas del registro civil y la obtención de licencias de funcionamiento comerciales.
Con este complejo de edificios, los servidores públicos abandonan de forma definitiva las instalaciones del C4 en la colonia Los Pilares, lugar donde operaron de manera improvisada durante casi una década para no detener la atención a la población.