El sector de la construcción en México enfrenta una crisis profunda, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). En enero de 2025, el valor de producción de las empresas constructoras registró una caída del 19.2% en comparación con el mismo mes del año anterior, marcando el noveno retroceso anual consecutivo.
Tendencia a la baja y sectores más afectados
De acuerdo con el reporte del INEGI, el valor de producción también disminuyó un 4.2% en comparación con diciembre de 2024, sumando siete meses seguidos de contracción mensual. Esta tendencia refleja un debilitamiento estructural del sector, que ha sido impactado por múltiples factores, incluyendo la desaceleración económica, menores inversiones en infraestructura y cambios en la política pública de obra pública.
Dentro de las distintas áreas de la construcción, los sectores más afectados fueron:
- Agua, riego y saneamiento: registró una contracción del 16.2% en términos anuales.
- Transporte y urbanización: disminuyó un 14.3%.
- Petróleo y petroquímica: presentó una baja del 7.8%.
Edificación: cayó un 1.5%.
Por otro lado, algunas áreas lograron registrar avances. El rubro de "Otras construcciones" tuvo un incremento del 3.9%, mientras que el sector de electricidad y telecomunicaciones creció un 16%.
Impacto en el empleo y la producción
El declive del sector también ha afectado al empleo. Si bien el número de trabajadores ocupados en la construcción creció un 0.9% en términos mensuales, la comparación anual revela una disminución del 7.5%. Además, las horas trabajadas aumentaron apenas un 1% en enero en relación con diciembre, pero cayeron un 9.4% en términos anuales, lo que refleja una menor actividad dentro del sector.
El panorama para la industria sigue siendo incierto, ya que factores como la inflación, tasas de interés elevadas y ajustes en el gasto público pueden seguir limitando el crecimiento del sector en los próximos meses. Los especialistas sugieren que un incremento en la inversión en infraestructura, tanto pública como privada, será clave para la recuperación de la construcción en México.