Cuernavaca, Morelos.- El peligro acecha a los usuarios que acuden a realizar trámites a las oficinas centrales de Caminos y Puentes Federales (CAPUFE). Una grave denuncia ciudadana reveló las condiciones de riesgo a las que son sometidos los ciudadanos en el kilómetro 80+100 de la autopista México-Cuernavaca, donde la falta de acceso a los estacionamientos oficiales convierte una simple gestión burocrática en una auténtica ruleta rusa.
De acuerdo con el testimonio de los afectados, el organismo federal mantiene cerradas las rejas del estacionamiento principal para el público en general. Lo más grave es que tampoco se autoriza el ingreso al segundo estacionamiento a personas ajenas a la institución. Esto obliga a los automovilistas a dejar sus vehículos desprotegidos sobre el peligroso acotamiento de la autopista de peaje.
Burocracia que cuesta sangre
Una vez estacionados en una zona de alta velocidad, los ciudadanos deben cruzar la vialidad a pie para llegar a las oficinas. La denunciante aseguró que en el sitio no existe ningún tipo de abanderamiento, pasos seguros, ni mucho menos asistencia por parte del personal de seguridad privada o interna de la dependencia. Esta situación pone en riesgo inminente la vida de niños, jóvenes y adultos mayores.
La crisis escaló el pasado 5 de junio, cuando la afectada acudió a las instalaciones acompañada por su padre, un hombre de la tercera edad de 68 años. Al intentar cruzar a toda prisa para evitar ser atropellados por los vehículos que bajan a gran velocidad, el hombre tropezó y cayó sobre la carpeta asfáltica.
Lesiones graves y deslinde oficial
El impacto le provocó al adulto mayor heridas visibles y sangrantes en el rostro, una fuerte contusión en la rodilla y posibles afectaciones cervicales. Debido a la gravedad del golpe, el lesionado permaneció tendido sobre el pavimento de la autopista México-Cuernavaca hasta que el personal del organismo reaccionó ante los gritos de auxilio de los testigos que presenciaron el percance.
A pesar de que el accidente ocurrió por las restricciones del lugar, el personal administrativo y jurídico de la dependencia se lavó las manos. Los funcionarios únicamente gestionaron el arribo de una ambulancia para trasladar al herido a un hospital, pero se negaron rotundamente a asumir la responsabilidad económica o legal por el incidente.
Exigen la intervención federal
Al solicitar una explicación clara, los directivos le notificaron a la familia que la institución no podía hacer nada más. De forma prepotente, los empleados federales le indicaron a la parte afectada que, si no estaban de conformidad, procedieran por la vía legal correspondiente, sabiendo las largas que implican estos procesos.
Ante la negativa de apoyo, se solicitó la intervención urgente de la Guardia Nacional y se levantó un reporte formal ante el número de emergencias 911. La bitácora oficial demuestra que la entrada de los ciudadanos quedó registrada a las 12:07 horas y la salida a las 12:14 horas del mismo viernes. La afectada exige que las autoridades federales revisen de inmediato los accesos antes de que ocurra una tragedia fatal.