Cuernavaca.- En medio de una zona que demanda espacios de paz y desarrollo, la Sala de Lectura de la Comunidad de La Estación cumple quince años de ser el faro que guía a niños y adolescentes hacia un futuro distinto. Lo que comenzó como un sueño para proteger a la infancia, hoy es una realidad consolidada.
Raquel Mariaca, actual coordinadora del espacio, relató que esta iniciativa fue impulsada originalmente por Lourdes Crisanto. El objetivo era simple pero ambicioso: que los niños de la zona tuvieran un lugar donde pudieran "ser niños", lejos de los riesgos de la calle y bajo el cobijo de las letras.
Un punto de encuentro para la creatividad
Cada sábado, el silencio de la lectura se rompe con risas y juegos. De 10:30 a.m. a 1:00 p.m., entre diez y veinte menores de edad se reúnen para participar en dinámicas que van mucho más allá de hojear un libro. Se trata de ejercicios creativos que despiertan la imaginación y fortalecen los lazos comunitarios.
La mayoría de los asistentes son niños de entre seis y trece años. En este rincón de Morelos, el acervo literario es diverso: desde cuentos ilustrados que capturan a los más pequeños, hasta novelas y revistas que desafían el pensamiento de los adolescentes. Este material es el corazón del proyecto, alimentado por el Programa Nacional de Salas de Lectura y la generosidad de los vecinos.
Transformación social a través de las letras
El impacto de la sala no se mide solo en libros leídos, sino en comportamientos transformados. Según Mariaca, los cambios en los niños son profundos y visibles. Quienes asisten con regularidad desarrollan una mayor seguridad para expresar sus ideas y, lo más importante, aprenden a resolver conflictos mediante el diálogo.
Para muchos menores, este lugar se ha convertido en un territorio de confianza. No solo llegan a leer; llegan a compartir sus historias personales, encontrando en los mediadores de lectura un apoyo emocional que difícilmente hallan en otros entornos. Es, en toda la extensión de la palabra, un refugio seguro.
El reto de crecer: Necesitan tu ayuda
A pesar de los logros, la infraestructura del lugar ha quedado pequeña para el impacto que genera. Actualmente, la sala enfrenta carencias en mobiliario y las condiciones físicas del espacio requieren mantenimiento urgente. Existe el ambicioso proyecto de construir un segundo nivel para atender a más jóvenes.
Por ello, los encargados mantienen un llamado permanente a la sociedad civil. Las donaciones de libros, mobiliario o apoyo para la construcción son vitales para que la Sala de Lectura de La Estación siga siendo, por otros quince años, el rincón donde la magia de la lectura cambia la realidad de Morelos.
