A505 años de la llegada española en abril de 1521. Las primeras calles del Centro Histórico de Cuernavaca, como la de Matamoros, que baja de norte a sur desde El Calvario hasta Lerdo de Tejada, así como las de Guerrero y Zarco; no son del todo rectas, por tener su origen en veredas prehispánicas desde que se fundó esta ciudad en el siglo XII, mismas que se han ido alineando en lo posible al otorgar los ayuntamientos nuevas licencias de construcción. Durante el virreinato, a esas calles, se les agregaron otras de oriente a poniente formando una retícula con manzanas cuadradas de reciente moda en Europa, dejando atrás el caótico trazado medieval. Las calles de Cuernavaca, al igual que en la Europa Medieval, se conocían por la actividad económica, los gremios o puntos de referencia, como “de las Lavanderas”, “de Curtidores”, “del Mesón”, “del Panteón”, “de la Cañadita”, “de san Pablo”, de la Carnicería, por lo que muchas cambiaban de nombre de cuadra en cuadra. El callejón de la Bolsa del Diablo. No está documentada la razón de ese mote; sin embargo, investigamos que así se le conoce a ese callejón desde la época virreinal, y que “en la Nueva España existió la bolsa de trabajo, donde, por medio de escribano que daba fe, se asignaban trabajadores a los patrones de las encomiendas y repartimientos, basada en un sistema forzado y controlado de mano de obra indígena, con trabajo constante, intenso y salarios bajos”; también hubo casos en que se incumplían los pagos. Por lo que los indígenas lo señalarían con ese sobrenombre funesto. Está documentado que, en Cuernavaca, “para protegerse de esos abusos, los naturales se refugiaban en el atrio de la iglesia -hoy catedral- donde eran resguardados por los frailes para estar a salvo de sus patrones”, y también que “esas injusticias llegaron hasta la Real Audiencia para darles solución”. Tras la conquista, la figura del diablo se convirtió en un elemento sincrético que aparece en nuestra cultura, tanto en leyendas, danzas, pastorelas y en la vida diaria, donde se le atribuye todo lo malo. Este callejón, ahora sin salida, se encuentra al inicio de la calle Hidalgo, apenas por fuera del arco de acceso y barda que rodeaba el Palacio de Cortés. Hasta medio siglo XIX todavía tenía una escalinata para bajar a calle de las Casas. En los años cincuenta del pasado siglo XX, ahí mismo vi todavía escribientes haciendo contratos y escritos ajenos. De manera similar, los naturales habrían nombrado al “Puente del Diablo”. En Puebla, “Bolsa del Diablo” le dicen a una casona del siglo XVI que las habladurías asocian con actividades ilícitas y con apariciones diabólicas. En Mixcoac, a una calle angosta que la relacionan con apariciones sobrenaturales, casas non sanctas y guarida de delincuentes; sin embargo, ambas, no están asociadas con el sustantivo común “bolsa”. El Puente del Diablo. Por haber entrado por ese punto Hernán Cortés a tomar la población por medio de las armas de fuego, “principalmente arcabuces y cañones ligeros; el estruendo, el humo y el fogonazo crearon pánico y confusión entre los indígenas”, “que huyeron aterrados a los montes del Ajusco”. En el Códice Municipal de Cuernavaca, manuscrito en el siglo XVI, está documentado que así fue nombrado por los indígenas, “argumentando que sería el mismo diablo quien ayudó a Cortés a saltar con su caballo la profunda barranca de Amanalco (a la altura de El Miraval) y así librarse de la muerte y tomar la ciudad”. La Calle del Depósito. Porque se ha dicho que “La Casona”, que ahí se encuentra, era un “depósito de cadáveres”; lo que sí es cierto es que en un tiempo fue “depósito”, pero de granos, una especie de alhóndiga. Llamada así entre Comonfort y Morelos. Ahora calle Hidalgo, la calle fundacional de la población. El Callejón del Depósito. Hacía esquina con la calle del Depósito, donde se ubica la conocida Casona. Hoy, calle Ruiz de Alarcón. Calle de Las Casas. Se sabe que fue en razón de que ahí se encontraban “las casas de mala nota”, lo que es verídico, así se conocía entre la Plazuela del Zacate y el hoy Boulevard Juárez. Y del boulevard hasta Humboldt se llamó Calle de la Carnicería, haciendo alusión a la carnicería que ahí se ubicaba. Finalmente, se oficializó con el nombre de Fray Bartolomé de las Casas desde la Plazuela hasta Humboldt. El Callejón del Curato. Está frente y por fuera de las oficinas del curato ubicado junto a la iglesia de La Tercera Orden de los Franciscanos. Antes se conoció como “de San Antón” por ser el camino a ese pueblo; y antes “de Chautengo” (adiós). Es el actual Callejón Borda. Camino Real: Era de las vías más importantes; después se le llamó calle de Acapulco, por ser el camino virreinal de la Ciudad de México a ese puerto; así se conoció a la actual calle de Matamoros, desde el Calvario hasta Degollado. La Plazuela del Zacate. Ya que ahí se vendía forraje para los animales de carga; en 1890 se le cambió el nombre a Plaza de Iturbide, y en 1933 a Plaza 2 de mayo hasta la fecha; sin embargo, se sigue conociendo por su primer nombre. La calle de San Miguel. llamada así por la capilla de ese santo que estaba en la esquina nororiente con Degollado, que se demolió para después construir el viejo Mercado del Reloj. Hoy calle de Guerrero, porque según nos contaba mi insigne maestro Agustín Güemes, fue llamada así por los comerciantes informales que venían del vecino estado a vender aquí sus productos en plena calle. Después se oficializó con el nombre del héroe de la Independencia Vicente Guerrero. Calle del Molino. Por encontrarse un molino de trigo en la esquina de Abasolo con Nezahualcóyotl (antes Cahuayecalco), que después fue fábrica de hielo y hoy estacionamiento. Así se conoció entre Nezahualcóyotl y Avenida Morelos. La Plaza de la Santa Cruz. Por estar enfrente una capilla de ese nombre en la esquina con calle Guerrero, capilla que se demolió, construyendo ahí un edificio, hoy adosado al edificio Bellavista. Después se llamó Plaza de Maximiliano; a la derrota del Segundo Imperio, se cambió por Jardín Juárez, al que se añadió el quiosco. El Jardín San Juan. Por haber estado ahí una capilla de ese santo en la esquina de Avenida Morelos y Degollado. Su nombre oficial es Plaza de Zaragoza; aunque siendo conocida con su nombre original. La Plaza de Hernán Cortés. Es el espacio donde se encuentra el llamado Chapitel del Calvario, este, “construido por el alcalde de Cuernavaca en 1547”, año en que muere el conquistador, como su túmulo funerario y para su mausoleo. Su nombre estaba en el óvalo de cerámica en la columna frontal de la izquierda de lo que hay vestigio; fue retirado por las autoridades; por tanto, es de origen civil y no religioso. La virgen se colocó hasta dos siglos después. La calle de Guadalupe. Por la iglesia que ahí se encuentra junto al Jardín Borda, al convertirla en el camino a Acapulco, se llamó Calle Nacional, hoy Avenida Morelos. Fue hasta 1891 cuando, por decreto, a esas antiguas calles se les cambiaron los nombres por los actuales. ¡Hasta la próxima!
