Ante la desabasto de agua potable, sobre todo en época de estiaje, lo que hace falta en Cuernavaca y seguramente en otras ciudades, es promover “Una cultura urbana del uso de agua”, que incluya agua de lluvia, para optimizar el uso del agua potable.

En conversación con Rodolfo Nájera González oriundo de Cuernavaca y como observadores de la problemática de nuestra ciudad, abordamos uno de los temas que más aqueja a los ciudadanos; la escasez de agua potable en los domicilios particulares. 

En Cuernavaca, a diferencia de otras regiones tenemos abundancia de agua de lluvia, incluso de tormentas, agua que se pudiera aprovechar para riego de jardines, y al no ser así, se usa la preciada agua potable, resultando escasez del vital líquido potable.

La sierra del Ajusco-Chichinauhtzin conocida como “Bosque de agua”, es la que provee a la ciudad de agua durante todo el año por medio de escurrimientos que alimentan  manantiales y ríos subterráneos de los cuales se extrae el vital líquido. El agua es un elemento natural y un derecho humano, su precio es principalmente por el costo por llevarla de la fuente al consumidor.

El Ajusco, es una cadena montañosa al norte del Estado de Morelos, esta sierra abarca los municipios de Huitzilac, Tepoztlán y Tlalnepantla, pero beneficia a doce municipios de Morelos entre ellos a Cuernavaca. Tiene más de cien conos volcánicos apagados entre los que destacan: el Tlaloc, el Chichinauhtzi, el Xitle, el Cerro Pelado y el Cauauhtzin Su máxima altura se encuentra en el pico Cruz del Marqués de 3937 msnm. 

Esta cadena montañosa separa el Valle de México del Valle de Cuernavaca, este es mencionado en la mitología prehispánica como el Paraíso Terrenal. 

Su superficie de 65,721 hectáreas, incluye las 4,562 del Parque Nacional Lagunas de Zempoala,  y las 23,286.51 del Tepozteco, zonas que también forman parte de este amplio corredor biológico que sustenta a la flora y fauna locales. El Ajusco ha dado alimentos, maderas y agua desde las culturas anteriores a los tlahuicas. Por su magnitud es un gigantesco almacenamiento natural de agua de lluvia que sabiéndolo Hernán Cortés prohibió la tala de árboles porque sabía que eran los surtían de agua a esta ciudad y a gran parte del estado cabecera de su Marquesado del Valle. Hoy, la tala continua, inmoderada, nada clandestina y tolerada de árboles disminuye el bosque de agua. 

En Europa, y ante la falta de agua en época de estiaje, los romanos del siglo IV aC ya instalaban gigantescas cisternas para almacenar agua al final de sus acueductos -como el caso de Querétaro- ya en el siglo III también recolectaban el agua de lluvia. En la Edad Media, las cisternas se construían en los castillos que estaban arriba de las colinas para captar el agua. El imperio Maya desarrolló obras de abastecimiento de agua para la población y el riego de sus cultivos, a través de una avanzada tecnología de cisternas para aprovechar el agua de lluvia.

Referente al agua potable de Cuernavaca, esta, se tandea desde hace por lo menos cuarenta años, es decir se suministra un día sí y otro no para hacerla llegar alternadamente a las diferentes colonias y sectores, a esto se agregan las fugas incesantes de la vieja red que no ha sido renovada por administraciones pasadas. Las fugas de agua provocan baches sobre todo en temporada de lluvias, tantas que es un cuento de no acabar, ya que, como no se riegan los jardines en esta temporada, resulta muy alta la presión en la red de distribución y la revienta. Renovar toda la red de agua potable de la ciudad es algo fuera de todo presupuesto municipal. 

En gran parte de la ciudad, la falta de agua potable, estriba en que al tandearse un día sí y otro no; no alcanza a llegar con suficiente presión para subir a los tinacos en las azoteas, ese el problema clave a resolver en áreas donde el agua llega pero sin presión. La solución recomendada -y comprobada- en diferentes puntos de la ciudad, es la instalación de una cisterna para recolectar el agua potable que se distribuye por la red pública, que aun sin tener presión, en la mayoría de los casos, si alcanza a llegar, poca, pero una vez acumulada, solo se requiere bombearla al tinaco. 

Es recomendable otra cisterna de agua de lluvia para riego de jardines y otros servicios, recogiéndola de los techos, porque el riego de jardines representa, por mucho, el mayor consumo en gran número de hogares. Al usar agua potable para regar provoca su falta para usos prioritarios de salud, en cambio, si usamos agua de lluvia para regar, el agua potable rendirá mucho mejor en cada casa y para toda la ciudad y ciudadanos.

Las cisternas para agua de lluvia o potable pueden ser construidas o en su lugar instalar tinacos prefabricados para el caso, siempre colocadas en un nivel inferior a la calle pudiéndose implementar tanto en casas particulares como en edificios.

Ante el calentamiento global que ya provoca carestía, es mejor actuar ya, y prever la falta de agua suficiente en un futuro.  

Autor, Historiador y Cronista Carlos Lavín Figueroa.

¡Hasta la próxima!

Bosque de agua del Ajusco Chchinauhtzin.

Cisterna romana en Estambul.

Por: Carlos Lavín Figueroa / carlos_lavin_mx@yahoo.com.mx


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