Historias y relatos: La colonia americana parte II Maria Callas en Cuernavaca

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Como decíamos en mi anterior de la semana pasada, que entre las décadas de 1940 a 1960, Cuernavaca experimentó una era de prosperidad. Aquí llegaban a vivir numerosos extranjeros, algunos millonarios, sobre todo estadounidenses, unos jubilados de la 2ª Guerra Mundial, otros de la Guerra de Corea, que aquí formaron la llamada “Colonia Americana”, llegaban buscando el anonimato y la buena vida, entre ellos el viajero y coleccionista Robert Brady. También arribaron; innovadores intelectuales, escritores, artistas de todo género, nuestros muralistas, todos de gran fama. Unos se quedaban por temporadas. Durante el día se les veía paseando en los céntricos y tranquilos jardines de la ciudad, o haciendo compras en la calle de Guerrero. Con ellos, la ciudad de menos de 90 mil habitantes, se convirtió en centro de la noticia mundial. Cada personaje extranjero radicado en esta ciudad, tenía invitados temporales, como Robert Brady, por ejemplo, quien era un millonario “socialité” internacional, que dio alojo en su casa de calle Netzahualcóyotl a infinidad de famosos como a Barbara Hutton, a Ricardo Montalbán, a Henry Kissinger, incluso a la mundialmente famosa Maria Callas la soprano greco-estadounidense, considerada la cantante de ópera más destacada del siglo XX, sino es que de la historia. Fue llamada “La Divina”. En 1968, ya separada del magnate y naviero griego Aristóteles Onassis, viajó a Cuernavaca a ver a su padrino el ortopedista también griego Leonidas Lantzounis. Y, “En Cuernavaca fue” -como dice la canción- cuando en casa de Brady, La Callas se enteró que su expareja Onassis se había casado el recién 20 de octubre con Jaqueline Kennedy -la viuda del expresidente-, quedando devastada. Fue cuando Brady, para mitigar su pena, la llevó a “El Bohemio”. Soy testigo presencial, y nada más, de que “El Bohemio” era un prostíbulo que funcionaba como centro nocturno con variedad y música en vivo, propiedad del famoso “cubano” de apellido Duarte, era el más importante prostíbulo de la zona roja de Cuernavaca ubicado entonces en el barrio de Acapantzingo en la calle de Atlacomulco, visitado tanto por jornaleros, como por empelados y empresarios; lugar al que nos invitaba Miguel el hijo del dueño, nuestro compañero de secundaria y preparatoria, buen amigo -luego líder universitariodonde mujeres ofrecían sus servicios sexuales, que lo mismo recibían cuotas o fichaje por cada copa que consumían con los clientes y por bailar con ellos “de a cinco pesos la pieza”, lugar, también frecuentado por turistas y gente distinguida de Cuernavaca. En aquella ocasión, Robert Brady y “La Divina” Callas, iban acompañados por un grupo de gays texanos de la Opera de Dallas y un afrodescendiente amigo con derechos de Brady. Lugar, donde convivieron e hicieron mesa con las muchachas que ahí trabajaban. Esto sucedió, antes de que Maria se accidentara en un baño de la casa de Brady lastimándose varias costillas; todo está documentado en el libro “Greek Fire” del año 2000, del periodista greco-estadounidense del New York Times, Nicholas Cage. “La Divina”, vino otra vez a Cuernavaca en 1973, hospedándose unos días de nuevo en casa de Brady cuando iba de paso a Acapulco acompañada del tenor Giussepoe Stefano y su esposa, para tomar un descanso, previo a la gira mundial de su despedida entre 1973 y1974. Todo documentado en otro libro; “Callas Nemica mía” de 1992. Datos corroborados por quien esto escribe, que me aportó mi amigo lector, el periodista experto en opera, Erick Zermeño, gracias Erick. Algunos de aquellos extranjeros aquí se casaron y dejaron descendencia, como Bob Krause, Dorothy Donovan de Prats; Bob Aaron, Stew Sailor, Robert Chapman; o la señora Susan Herter Dielman, abuela de mi amiga de secundaria Ivonne Dielman Flores, su abuela, que llegó a esta ciudad en 1939, y al poco tiempo se instaló de manera permanente en el recién estrenado y elegante Hotel Marik Plaza, donde vivió hasta que se demolió ese hotel en 1966, mudándose al hotel de al lado que estaba en la parte alta del Restaurate La Universal donde falleció en 1982, era la humanitaria protectora de los animales del centro de la ciudad, a los perros les daba de comer hamburguesas del negocio de al lado, y a las pájaros semillas. Enigmática señora, siempre vestida de negro. Algunos de estos personajes extranjeros, ayudaban a gente humilde, o apoyaban causas nobles como la de “Nuestros Pequeños Hermanos” organización de beneficencia fundada por el padre William B. Wasson; otros, aportaban obras a la ciudad y festejaban con regalos en las navidades a los niños pobres, como en los años treinta lo había hecho el embajador Dwight Morrow, quien también reconstruyó capillas y los techos arruinados del Palacio de Cortés y que también había pagado los murales que ahí pintó Diego Rivera. Y con ellos, Cuernavaca tomó más notoriedad mundial de la que ya tenía desde tiempos de Hernán Cortés y Maximiliano. En 1973, El Candilejas de calle Lerdo de Tejada, el más famoso bar de aquellos memorables tiempos y preferido por la Colonia Americana, del que ya hemos hablado con detalle, fue traspasado por su dueña la señora Ingrid Andressen-Smit a nuestro amigo Roberto Paterson, cambiándole de nombre a “Papa´s Moustache”, cerrando poco tiempo después, terminando así la historia de este famoso bar. En 1976, la colonia americana seguía unida, para festejar el segundo siglo de la independencia de su país, se reunió en el Salón de los Relojes del Hotel Casino de la Selva. También se citaban en el lobby del hotel para visitar y conocer por dentro alguna lujosa o atractiva casa de la ciudad; estos recorridos los llamaron “Behind of the wall” (detrás de la barda) porque de estas fabulosas casas solo se veían las bardas, nunca las fachadas hasta los tiempos actuales. Dorothy Donovan de Prats, mi querida maestra, fue una de las organizadoras de estos eventos y destacado miembro de la Colonia Americana, quien nos narraba anécdotas del grupo. Datos que me recordó mi colega Juan José Landa. La Colonia Americana permanece discreta. Actualmente, sus miembros, acuden a Las Mañanitas, fundada por el norteamericano Robert –Bob- Krause, para celebrar el Thanksgiving Day, siendo ya una costumbre arraigada entre lo que queda de esa comunidad de extranjeros. “En Cuernavaca fue donde yo te bese por vez primera, con la noche de luz, con la noche de amor y de quimera”; canción estrenada en aquel año de 1972. Video de Maria Callas; https://www.youtube.com/ shorts/l4dsNl5IGx0 ¡Hasta la próxima!