Hace unos días, veía un video, donde un conferencista con acento francés exponía un tema en una universidad de Latinoamérica. Como pocas veces, había expectación en la nutrida concurrencia. Al final resultó una trama para hacer ver a los alumnos, que más se toma en cuenta a un extranjero que a uno propio; pues resulta que el conferencista era un maestro de esa misma universidad disfrazado.
Dos días después, el ingeniero Joan Passolas Farrerons, un destacado especialista en turismo, del que no dudamos de su experiencia y capacidad, vino a Cuernavaca a exponer una interesante conferencia para el desarrollo turístico de la ciudad. Mencionó una serie de logros en ciudades de Europa, Sudamérica y Monterrey, como el museo Guggenheim que se instaló en Bilbao, que ha sido un detonante turístico y de empleos, o el Templo de la Sagrada Familia en Barcelona construido solo con aportaciones de ciudadanos, que sin duda debe su magnificencia a la eterna rivalidad entre catalanes y madrileños, bueno, hasta los vagones del metro son más amplios que los del metro de Madrid. También mencionó que el kiosco de Cuernavaca como obra de Eiffel, bien pudiera promoverse para ser un atractivo turístico, cuando eso es solo una presunción que tampoco fue diseñado por ese ingeniero francés, mención que tomó fuerza apenas en las dos últimas décadas, quizá con inocente intención. Sobre el Museo Guggenheim, el escultor Víctor Contreras tuvo el propósito de traerlo a Cuernavaca, pero por cuestiones ajenas no fue posible.
A cambio de ese tipo de costosas obras, tenemos en Cuernavaca una serie de atractivos en potencia; naturales, históricos, culturales; tangibles e intangibles que tienen amplias posibilidades de aprovecharse para dar un nuevo impulso al turismo. Aquí solo algunos:
El más importante en cuanto a costo, consiste en la primera etapa de un teleférico por arriba de la Barranca de Amanalco, tanto de uso turístico como de transporte urbano, desde el Puente del Túnel hasta el Puente Porfirio Díaz, ida y vuelta, que bien pudiera extenderse más al sur bajo o sobre ese puente y por encima del de Amanalco, y más al norte hasta Buenavista. Previa consulta con expertos, sí resultó un proyecto viable. Lo propuse al munícipe Jorge Morales Barud, quien lo envió al Congreso de la Unión, para su aprobación, no prosperó, por no haber en ese momento presupuesto para turismo
A qué ciudadano local o turista, no le encantaría ver las avenidas y calles de esta Eterna Primavera, tupidas de árboles formando frescos y largos túneles verdes en apoyo también a la Agenda 21 de la ONU, lo que representaría la solución local para el Cambio Climático dentro de la zona urbana, evitando el excesivo calentamiento de calles, mejorando los microclimas hasta en 8 grados, incluso en las casas aledañas; reduciendo la contaminación ambiental ya que su follaje retiene las partículas contaminantes de los automotores; también ocultaría la contaminación visual de los horrendos tendederos de cables, como ya sucede de manera natural en algunos puntos de la ciudad. Sería un maravilloso atractivo visual que aportaría bienestar y por ende felicidad a los ciudadanos. Las podas permitidas estarían ajustadas al caso. El Ayuntamiento y la CFE cuentan con equipos humanos e implementos, solo es cosa de coordinarlos y socializarlos con la población. Estamos a tiempo antes que el infierno nos alcance. Las futuras generaciones quedarían eternamente agradecidas. Es un proyecto también técnicamente posible.
Otro tema es lograr utilidad turística de los túneles prehispánicos y novohispanos que se encuentran bajo la ciudad, y no solo en el Centro Histórico, de lo que he realizado y publicado una detallada investigación. Suman kilómetros, que adecuándolos, se podrá ingresar en varios tramos narrando al visitante historias y leyendas. Verdadera casualidad fue, que al estar escribiendo este articulo (31/08/2022) recibí una llamada del arquitecto Gustavo Cornejo para avisarme del descubrimiento de un túnel más, en una obra en construcción de la avenida Emiliano Zapata, salí de inmediato al lugar, cuando arribé ya lo estaban tapiando. Bien pudiera ser el túnel que bajaba desde la Hacienda de Tlaltenango conectando con los del centro de la ciudad. Yo mismo ingresé en algunos tramos del centro cuando todavía se podía a finales de los años cincuenta y principios de los sesenta. He recibido basta información de otros a lo ancho y largo de la ciudad.
Debido al peligro que ha representado para el turismo ingresar al Salto de San Antón por desprendimientos bajo los prismas basálticos, he propuesto, para evitarlo, que a media escalinata y antes de los prismas, se construya un puente de cristal que atraviese la barranca frente a la cascada, llegando al otro lado del corredor que pasa bajo su torrente, dándole al sitio un enorme valor turístico agregado.
Estas propuestas, son solo parte de un proyecto integral que titulé “Nuevas formas de Turismo”.
Sin embargo y al parecer, no hay profeta en su tierra, mejor en Lima y Cusco, sí tomaron en cuenta la investigación que realicé sobre el eterno enigma de porqué Machupicchu se construyó en ese escarpado lugar, “lo que nunca antes se había mencionado” dicho a quien esto escribe por el director arqueólogo de ese Patrimonio de la Humanidad en un correo electrónico que conservo. Esta investigación fue bien recibida en el Ministerio de Cultura del Perú abriendo el expediente que le corresponde. Sobre el tema, fui entrevistado en diversos medios, di una conferencia en la Universidad Andina. La próxima semana se publicará en los modernos medios electrónicos el video de la entrevista que sobre ese tema me hicieron hace unos días desde el Perú, con enlace en Argentina y repetidoras en Latinoamérica, donde con imágenes explico brevemente el resultado de esa investigación.
Todo esto, es producto de la imaginación, que según Einstein está por encima del conocimiento, como lo recordó el ingeniero Passolas Farrerons.
¡Hasta la Próxima!
Por: Carlos Lavín Figueroa / carlos_lavin_mx@yahoo.com.mx
