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El gober­na­dor de Sina­loa, Rubén Rocha Moya, sor­pren­dió al Ejér­cito mexi­cano con una soli­ci­tud. Era el arran­que del gobierno de la pre­si­denta Shein­baum. Ella había anun­ciado una estra­te­gia espe­cial para ata­car la vio­len­cia en Sina­loa. Incluía que su gabi­nete de Segu­ri­dad y en espe­cial el secre­ta­rio Omar Gar­cía Har­fuch esta­ría via­jando cons­tan­te­mente a ese estado con­ver­tido en una zona de gue­rra.

En esos días, Rocha Moya se acercó con los man­dos mili­ta­res. Les pidió que no lle­va­ran a cabo el ope­ra­tivo que esta­ban pla­neando con­tra la cúpula de Los Cha­pi­tos por­que le podían des­com­po­ner aún más la situa­ción en el estado. Los mili­ta­res se fue­ron de espal­das. No sólo por la peti­ción. Sino por­que no se expli­ca­ron cómo se había ente­rado el gober­na­dor de un ope­ra­tivo que se man­te­nía en el más alto nivel de secre­cía. La res­puesta del gober­na­dor no les satis­fizo.

Los altos man­dos mili­ta­res des­ple­ga­dos en Sina­loa le repor­ta­ron de inme­diato a sus supe­rio­res. Desde ese día, el gene­ral secre­ta­rio de la Defensa Nacio­nal, el gene­ral Ricardo Tre­vi­lla, y el secre­ta­rio de Segu­ri­dad, Omar Gar­cía Har­fuch, con­clu­ye­ron que Rocha se tenía que ir. Que el gober­na­dor no era parte de la solu­ción. Era parte del pro­blema. Lo que no ima­gi­na­ron es con la resis­ten­cia indo­ble­ga­ble a la que se iban a enfren­tar: Andrés Manuel López Obra­dor. El expre­si­dente dijo Rocha no se va. Y la pre­si­denta ins­truyó a su orquesta tocar esa par­ti­tura: Rocha no se va.

Así me lo reve­lan fuen­tes ofi­cia­les de pri­mer nivel. Para resol­ver el pro­blema de tener que coor­di­narse con alguien en quien no con­fia­ban, le deja­ron de repor­tar todas sus acti­vi­da­des, le deja­ron de res­pon­der todos sus men­sa­jes por celu­lar y le deja­ron de tomar todas las lla­ma­das. Lo pusie­ron en la con­ge­la­dora y actua­ron por su cuenta.

Con el paso de los meses y la reco­lec­ción de infor­ma­ción de inte­li­gen­cia en el terreno, la con­clu­sión en el equipo de la pre­si­denta Shein­baum fue toda­vía más crí­tica: Rubén Rocha Moya llegó al poder impul­sado por el cár­tel de Sina­loa, pero cuando el cár­tel se divi­dió, él tomó par­tido a favor de Los Cha­pi­tos. Esto generó que la otra fac­ción, La Mayiza, que­dara dolida con el gober­na­dor: en el entorno del Mayo Zam­bada y sus hijos, a Rocha Moya lo ven como un trai­dor que cola­boró con Los Cha­pi­tos en el secues­tro y entrega a Esta­dos Uni­dos del patriarca de la fami­lia. Hay expre­sio­nes públi­cas de La Mayiza en esa direc­ción.

Del que tam­bién lle­vaba mucho tiempo des­con­fiando el gabi­nete de segu­ri­dad de la pre­si­denta Shein­baum es del sena­dor more­nista por Sina­loa, Enri­que Inzunza, tam­bién acu­sado de narco por el gobierno de Esta­dos Uni­dos. Pronto lle­ga­ron a la con­clu­sión de que era el prin­ci­pal inter­lo­cu­tor del gobierno con el cár­tel. Lo sabía todo mundo. A pesar de esto (o quizá gra­cias a esto), los pac­tos ya esta­ban ali­neán­dose para que él fuera el can­di­dato de Morena a la guber­na­tura de Sina­loa en el 2027. Hoy pien­san que es con­tra el que Esta­dos Uni­dos la tiene más fácil para armar un expe­diente, según las mis­mas fuen­tes. SACIAMORBOS

¿Cree la pre­si­denta Shein­baum que el gobierno de Esta­dos Uni­dos le va a creer a la Fis­ca­lía Gene­ral de la Repú­blica Mexi­cana lo que con­cluya sobre su “inves­ti­ga­ción” sobre el caso de Rubén Rocha Moya? No one trusts the local sys­tem, dicen las fuen­tes de allá.

Las opi­nio­nes ver­ti­das en este espa­cio son exclu­siva res­pon­sa­bi­li­dad del autor y no repre­sen­tan, nece­sa­ria­mente, la polí­tica edi­to­rial de Grupo Dia­rio de More­los.

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Sobre el autor

Carlos Loret de Mola
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