Historias de Reportero: La pequeña diferencia

Carlos Loret de Mola
HISTORIAS DE REPORTERO

Rubén Rocha Moya salió de la Fis­ca­lía Gene­ral de la Repú­blica con la frente en alto. Lo aca­ba­ban de inte­rro­gar sobre la acu­sa­ción de Esta­dos Uni­dos de que se aso­ció con el cár­tel de Sina­loa para que lo hicie­ran gober­na­dor a cam­bio de ceder­les el mando del estado. Rocha Moya caminó de manera firme y segura hacia el tem­plete que se había ins­ta­lado a las afue­ras de esa ofi­cina. Iba de traje, impe­ca­ble. Se acercó al atril para hablar ante la prensa.

Lo flan­queaba toda la cúpula de Morena. “¡Todos somos Rocha!, ¡todos somos Rocha!”, gri­ta­ban con el puño en alto en el tem­plete.

Junto a él, la pre­si­denta Shein­baum, quien abrió la con­fe­ren­cia ante los medios con una arenga en la que resaltó la valen­tía del gober­na­dor. Esta­ban la nueva diri­gente de Morena Ariadna Mon­tiel y Andy López Bel­trán, Adán Augusto López, Noroña, Igna­cio Mier, Ricardo Mon­real y Pedro Haces. Atrás pusie­ron a Yunes, padre e hijo, a Marina del Pilar, Mario Del­gado, Félix Sal­gado Mace­do­nio, Amé­rico

Villa­rreal y Alfonso Durazo. Jesús Ramí­rez y Arturo Ávila no acu­die­ron al mitin por­que fue­ron a las mesas de debate en los medios, ata­via­dos con cami­se­tas que lle­va­ban la cara de Rubén Rocha Moya en grande con la leyenda #Todos­So­mos­Ro­cha.

Ah, no. Per­dón. Nada de eso suce­dió en rea­li­dad.

A Rocha Moya no se le vio entrar ni salir de la Fis­ca­lía Gene­ral de la Repú­blica. Si fue, lo escon­die­ron. Nadie fue a apo­yarlo, a aplau­dirlo ni a aren­garlo. Nadie se quiere tomar la foto con Rocha Moya. Y si había fotos antes, las están borrando. Lle­van un mes en una depu­ra­ción fre­né­tica de las redes socia­les del more­nismo. No hay pla­ye­ras con la cara de Rocha Moya ni gri­tos de “¡Todos somos Rocha!” en la calle ni en el Con­greso. Ni un mísero comu­ni­cado fir­mado por los gober­na­do­res se difun­dió esta vez. En Morena tie­nen cargo de con­cien­cia: saben que las acu­sa­cio­nes de Esta­dos Uni­dos son cier­tas y saben que están tra­tando de enga­ñar­nos a todos con un dis­curso de sobe­ra­nía que en rea­li­dad es un dis­curso de impu­ni­dad.

En cam­bio, algo pare­cido a lo que des­cribo al ini­cio de esta columna fue lo que suce­dió tras la com­pa­re­cen­cia de la gober­na­dora de Chihuahua, la panista Maru Cam­pos, acu­sada de meter sin per­miso a agen­tes de la CIA a su estado para com­ba­tir a los nar­cos. Los panis­tas no se están escon­diendo. Están dando la cara por su gober­na­dora acu­sada de trai­ción a la patria por la pre­si­denta de México. Y sí, hay pla­ye­ras con su cara.

En cam­bio, en Morena, nadie quiere ser rochista.

Pequeña dife­ren­cia que dice mucho.

Las opi­nio­nes ver­ti­das en este espa­cio son exclu­siva res­pon­sa­bi­li­dad del autor y no repre­sen­tan, nece­sa­ria­mente, la polí­tica edi­to­rial de Grupo Dia­rio de More­los.