Historias de Reportero: La Gobernadora se asume testigo protegido... y traiciona

Carlos Loret de Mola
HISTORIAS DE REPORTERO

Trai­ción a la patria. Con qué faci­li­dad este régi­men abusó del con­cepto. Pocas expre­sio­nes han sido tan pros­ti­tui­das por el gobierno. López Obra­dor y Shein­baum aba­ra­ta­ron el tér­mino. Lo vacia­ron de con­te­nido a fuerza de usarlo con­tra cual­quiera que los con­tra­di­jera. Con­vir­tie­ron la acu­sa­ción de trai­ción a la patria en un garrote polí­tico.

Para ellos, eran trai­do­res a la patria los priis­tas que recha­za­ron la con­tra­re­forma eléc­trica de AMLO y los de Mexi­ca­nos Con­tra la Corrup­ción y la Impu­ni­dad por reci­bir finan­cia­miento del extran­jero. Eran trai­do­res a la patria Marko Cor­tés y Lilly Téllez y Alito Moreno por acu­dir a ins­tan­cias inter­na­cio­na­les a denun­ciar la des­com­po­si­ción demo­crá­tica y los pac­tos del gobierno con el narco. Trai­dora a la patria tam­bién la gober­na­dora panista Maru Cam­pos por­que agen­tes de la CIA ope­ra­ron en Chihuahua para des­man­te­lar un mega nar­co­la­bo­ra­to­rio sin el per­miso del gobierno fede­ral.

Trai­dor a la patria se lo ganaba cual­quiera que opi­nara dife­rente. En par­ti­cu­lar, cual­quiera que se atre­viera a exhi­bir ante el mundo la regre­sión auto­ri­ta­ria fron­te­ras aden­tro. Trai­ción a la patria era el grave seña­la­miento con­tra quien se atre­viera a rom­per lo que el régi­men ima­gi­naba como un obli­ga­to­rio pacto de silen­cio entre mexi­ca­nos: la ropa sucia se lava en casa. Que nadie en el mundo sepa lo que está pasando aquí aden­tro. Y el que salga y lo cuente, trai­ciona a la patria.

Hasta que una gober­na­dora de Morena nos vino a recor­dar qué real­mente podría cali­fi­car como trai­ción a la patria: ven­der infor­ma­ción con­fi­den­cial de segu­ri­dad nacio­nal a cam­bio de obte­ner pri­vi­le­gios per­so­na­les.

Ayer, el perio­dista Héc­tor de Mau­león en su columna de El Uni­ver­sal reveló una gra­ba­ción en la que se escu­cha a la gober­na­dora de Baja Cali­for­nia, la more­nista Marina del Pilar, hacer una oferta a Esta­dos Uni­dos a cam­bio de que le devuel­van su visa que le qui­ta­ron hace un año por una inves­ti­ga­ción de lavado de dinero y que esa inves­ti­ga­ción no avance más ni se con­vierta en una soli­ci­tud de extra­di­ción, como la de su colega de Sina­loa, Rubén Rocha Moya.

En parte cen­tral de la gra­ba­ción, la gober­na­dora ofrece:

“¿No me pue­den decir mínimo de qué quie­ren que les hable? Por­qué, o sea, yo puedo saber o escu­char muchas cosas de segu­ri­dad, pero si hay algo en par­ti­cu­lar que ellos quie­ran saber... yo les voy a decir lo que yo he escu­chado y lo que yo he escu­chado en las mesas de segu­ri­dad”.

La gober­na­dora aceptó la auten­ti­ci­dad de esa con­ver­sa­ción. Intentó defen­derse con el recurso de siem­pre: estoy tran­quila, no hay nada que escon­der. “Las refe­ren­cias rea­li­za­das sobre coo­pe­ra­ción e inter­cam­bio de infor­ma­ción corres­pon­den exclu­si­va­mente a la coor­di­na­ción ins­ti­tu­cio­nal que man­tiene Baja Cali­for­nia”. Patra­ñas. La con­ver­sa­ción no habla de nada ins­ti­tu­cio­nal. La gober­na­dora ofrece infor­ma­ción pri­vi­le­giada de segu­ri­dad a un gobierno extran­jero a cam­bio de un bene­fi­cio per­so­nal. No ofrece coo­pe­ra­ción entre gobier­nos. Ofrece acceso pri­vi­le­giado. No defiende un inte­rés público. Nego­cia un inte­rés per­so­nal. No habla como gober­na­dora. Habla como tes­tigo pro­te­gido.

Si esa con­ver­sa­ción la hubiera pro­ta­go­ni­zado un gober­na­dor de opo­si­ción, Morena ya habría pedido jui­cio polí­tico, desa­fuero y cár­cel.

Hace dos sema­nas, el New York Times publicó que una docena de more­nis­tas ya esta­ban ofre­ciendo al gobierno ame­ri­cano infor­ma­ción a cam­bio de impu­ni­dad. La pre­si­denta Shein­baum dijo que no era cierto. Qué rápido la des­min­tió la rea­li­dad.

La pre­si­denta lleva 75 días hun­dién­dose. 75 días y con­tando. Son los días que han trans­cu­rrido desde que Esta­dos Uni­dos imputó a los Diez de Sina­loa. Y sí, como reza la fór­mula del poli­cía ame­ri­cano: todo lo que dice ya es usado en su con­tra.

Las opi­nio­nes ver­ti­das en este espa­cio son exclu­siva res­pon­sa­bi­li­dad del autor y no repre­sen­tan, nece­sa­ria­mente, la polí­tica edi­to­rial de Grupo Dia­rio de More­los.

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