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Real cédula otorgada por el rey Felipe II, concediendo al capitán Rodrigo Jorge, corregidor de Cuernavaca y otros pueblos, licencia para llevar esclavos negros con armas y alabardas (lanzas) para que pueda ejercer la administración de justicia, en atención a la escasez de españoles. Firmada por el Rey Felipe II, en el Palacio Real de Aranjuez en mayo 11 de 1587.

*Cédula real firmada por el rey; “Del marquesado del Valle y su jurisdicción de esa tierra, me ha hecho relación que se teme que vosotros sacálos de un capítulo de las nuevas leyes, le enviareis a tomar residencia, no lo debiendo hacer, pues iba a servir el dicho oficio con provisión mía y me suplicó que para evitar los inconvenientes y daños que se le podrían seguir, os mandase que no os entremetiesedes a mandarles tomar la dicha residencia ni a quitarle ni removerle del dicho oficio, o como la mi merced fuese, y visto por los de mi Consejo de las Indias, lo he tenido por bien y así os mando que no embargante lo contenido en la dicha ley no proveáis ningún juez de residencia contra el dicho corregidor sin que primero me deis aviso de ello y de las causas que hay para mandársela tomar.

Fecha en Aranjuez a once de mayo de mil y quinientos y ochenta y siete años, yo el Rey. Por el mandado del Rey nuestro señor, Juan de Ibarra, señalada del consejo.

EL REY El Dicho: Para que el capitán Rodrigo Jorge, que va por corregidor de Cuernavaca y otros pueblos de la Nueva España, pueda traer en su acompañamiento esclavos negros con armas y alabardas.

Por cuanto vos el capitán Rodrigo Jorge, a quien he proveído por mi corregidor de Ocuituco los pueblos de Solis; Traslaguaca y Cuernavaca y las cuatro villas del marquesado del Valle y su jurisdicción en la Nueva España me habéis hecho relación que en la tierra hay falta de personas españoles que los acompañen y vayan con vos para la ejecución de mi justicia y que teníades necesidad de traer en vuestro acompañamiento negros esclavos y me habéis suplicado, os diese licencia para que pudiesedes traer con vos los dichos esclavos con armas y alabardas, o como la mi merced fuese, y visto por los del mi Consejo de las Indias lo he tenido por bien, por ende por la presente, doy licencia y facultad a vos el dicho capitán Rodrigo Jorge, para que todo el tiempo que sirvieredes el dicho corregimiento podáis traer y traigáis esclavos negros con armas y alabardas en vuestro acompañamiento para la ejecución de mi justicia con que no andando con vos, no las puedan traer y mando a mi presidente y oidores de la mi Audiencia Real que reside en la ciudad de México de la dicha Nueva España y otras cualesquier mis justicias que en ello no os pongan impedimento alguno, no embargante cualquier ordenanza que en contrario de ello hay que por esta vez y para en cuanto a esto yo dispenso con ello.

Aranjuez, a once de mayo de mil y quinientos y ochenta y siete años.

Yo el Rey

Refrendada de Ibarra y señalada del consejo”.

*Archivo General de Indias, Sevilla, España, búsqueda de mi colaborador Ale Lebrija.

*Texto en castellano del siglo XVI, transcrito por la paleógrafa Irene Domínguez Lavana, gracias Irene.

En la búsqueda de este documento, encontramos de manera imprevista cosas distintas, como que, 66 años después de la conquista de Cuernavaca, todavía existía aquí un escaso número de españoles y los pocos que habría que no encomenderos, estarían ocupando puestos administrativos, haciendo falta para labores de menor categoría. Como también lo indican otros documentos; en cuanto a que la marquesa del Valle, esposa de Hernán Cortés, se hacía asistir por damas de compañía indígenas a falta de españolas.

Por otra parte, nuestra anterior investigación sobre cuál fue el origen del nombre del Callejón de la Bolsa del Diablo también nos arrojó otros datos, en cuanto a los detalles de cómo los indígenas eran explotados por algunos encomenderos, exigiéndoles trabajos pesados a lo largo del día, así como incumplir los contratos y sueldos marcados por la Bolsa de Trabajo que estaría ubicada en el hoy callejón de ese nombre. De ahí ese mote puesto por los indígenas; sin embargo, en el mismo documento también apreciamos que esos indígenas maltratados eran protegidos por los frailes franciscanos en el atrio del convento de Cuernavaca, quejas también que eran atendidas para su solución por la Real Audiencia en la Ciudad de México exigiendo el cumplimiento de los contratos.

Nota. El libro de este autor, “Rescatando la historia de Cuernavaca” es adquirido no solo de manera local y regional sino a lo largo de México; como CDMX, Jalisco, Querétaro, Yucatán, Quintana Roo, Puebla, también se han enviado paquetes a Estados Unidos, como a Raúl Sánchez, titular de noticieros con sede en Minneapolis, y al empresario de la construcción Roberto Flores de Illinois; también se han enviado a los estados de California, Arizona, Carolina del Norte, Washington DC; lo mismo España y Perú. El libro está disponible en los restaurantes: Madrigal, Casa Hidalgo, Pancracio, Marco Polo, Las Quintas, Las Mañanitas, Cafetería Colibrí, y en librerías del centro de Cuernavaca. ¡Hasta la Próxima!

Sobre el autor

Carlos Lavín Figueroa
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