Alos “puros” de Morena les gusta mucho nave­gar con la ban­dera de la sen­ci­llez. Que hay que vivir sin lujos, que hay que vivir como vive el pue­blo. “Yo ando sólo con 200 pesos en la car­tera”, fan­fa­rro­neaba López Obra­dor. La rea­li­dad nos regala hoy otro ejem­plo que se suma a la larga lista de des­men­ti­dos a esta hipo­cre­sía: a los nego­cios de Andy, los via­jes de lujo de José Ramón, la casa de Noroña, se suma un alto fun­cio­na­rio de Semar­nat que resulta ser esposo de Liz Vil­chis, la famosa “seño­rita de las men­ti­ras”, quien durante el gobierno de López Obra­dor era uno de los bra­zos de ata­que con­tra la prensa inde­pen­diente y que fue pro­fe­sio­nal­mente apa­bu­llada por su pro­pio jefe cuando el pre­si­dente dijo: “pues no sabrá leer la seño­rita de la sec­ción, pero la seño­rita no dice men­ti­ras”.

El “con­sorte de las men­ti­ras” es René Sán­chez Galindo, titu­lar de la

Uni­dad Coor­di­na­dora de Asun­tos Jurí­di­cos de la Semar­nat, miem­bro ade­más del Con­sejo Con­sul­tivo de Morena, mili­tante desde 2013 y parte de los auto­pro­cla­ma­dos “puros”, cuya carrera ha tenido el impulso de la minis­tra de la Suprema Corte, Lenia Batres, desde que tra­ba­ja­ron jun­tos en la Con­se­je­ría Jurí­dica de la Pre­si­den­cia.

En sus decla­ra­cio­nes patri­mo­nia­les, este fun­cio­na­rio ha admi­tido ser pro­pie­ta­rio de 7 inmue­bles con un valor con­junto supe­rior a los 20 millo­nes de pesos, la mayo­ría de ellos here­da­dos en vida por sus padres. Uno de estos se encuen­tra en el lujoso Club de Golf Las Fuen­tes en Pue­bla. En ese mismo estado tam­bién es dueño de otras tres casas, un terreno de 600 metros cua­dra­dos y un local comer­cial. Súmele que en 2009 com­pró de con­tado, por debajo del valor comer­cial, un depar­ta­mento en una de las zonas con mayor plus­va­lía de la Ciu­dad de México: la colo­nia Roma, a menos de una cua­dra de la Plaza Río de Janeiro. Todo, mien­tras se pro­mo­cio­naba como un acti­vista en con­tra del impe­ria­lismo.

En el his­to­rial de este per­so­naje apa­rece que, cuando fue secre­ta­rio de Gober­na­ción en el muni­ci­pio de Pue­bla en el pri­mer periodo de Clau­dia Rivera, fue acu­sado de acoso labo­ral y ame­na­zas con­tra la excon­se­jera jurí­dica de Pue­bla, Yas­mín Flo­res. ¿Qué pasó con esa denun­cia? Ella relató que curio­sa­mente, el minis­te­rio público per­dió la car­peta.

Des­gra­cia­da­mente, de nada de esto nos ente­ra­mos en la sec­ción “Quién es quién en las men­ti­ras”.

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