Cuernavaca, Morelos.- Durante la temporada invernal, la baja de temperaturas en la entidad incrementa el riesgo de contraer diversas enfermedades respiratorias, por lo que es vital aprender a distinguir sus manifestaciones.
Aunque la gripe común, el COVID y las alergias comparten malestares iniciales, sus causas y niveles de gravedad son completamente diferentes entre sí.
Identificar a tiempo cada cuadro clínico permite buscar la atención médica adecuada y evitar complicaciones graves que pongan en riesgo la vida.
Formas de contagio y propagación en invierno
El contagio de la gripe ocurre principalmente a través de gotículas expulsadas al hablar, toser o estornudar por personas infectadas en espacios con poca ventilación.
En el caso del COVID, el virus se transmite por el aire y al tocar superficies contaminadas para luego llevarse las manos a los ojos, nariz o boca.
Por su parte, las alergias no se contagian entre personas, ya que responden a una reacción exagerada del sistema inmunológico ante agentes ambientales como polvo o polen.
Síntomas de alerta que marcan la diferencia
La gripe común suele presentarse con congestión nasal, escurrimiento, dolor de garganta, dolores musculares, tos moderada y un cansancio generalizado.
El COVID comparte la fiebre y el dolor muscular, pero añade señales críticas como la dificultad severa para respirar y la pérdida repentina del sentido del olfato.
Las alergias se limitan mayoritariamente a estornudos frecuentes, escurrimiento transparente y congestión nasal, sin presentar fiebre ni dolores musculares intensos.
Cambios en la capacidad respiratoria de los enfermos
La dificultad para respirar es el parámetro más importante para evaluar la gravedad del paciente durante los días de infección.
En la gripe y las alergias puede existir una ligera molestia al respirar, pero esta no compromete la vida ni la función de los órganos vitales.
Por el contrario, el COVID puede causar un compromiso respiratorio severo que requiere asistencia con oxígeno hospitalario o intubación inmediata.
Duración de cada cuadro sintomático
La sintomatología de la gripe suele durar entre 4 y 5 días agudos, alcanzando la recuperación total de los enfermos en un periodo de tres a diez días.
Los síntomas del COVID se manifiestan entre 10 y 14 días tras el contagio, extendiéndose las molestias desde unos pocos días hasta dos semanas completas.
En las alergias o rinitis alérgica, el malestar se prolonga indefinidamente mientras el individuo continúe expuesto al agente ambiental que desencadena la reacción.
Medidas preventivas y recomendaciones médicas
Para evitar contagios en el hogar o trabajo, las autoridades sanitarias recomiendan evitar los cambios bruscos de temperatura y no exponerse a corrientes de aire frío.
Es fundamental ventilar los espacios cerrados, lavarse las manos frecuentemente y evitar tocarse el rostro con las manos sucias durante la jornada diaria.
Ante cualquier síntoma respiratorio, la indicación principal es no automedicarse y acudir al centro de salud más cercano para recibir un diagnóstico profesional.
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