El estado de Morelos se encuentra en la mira de los grandes inversionistas de la industria de las energías renovables. Un megaproyecto para instalar un parque fotovoltaico de última generación ingresó formalmente a su etapa de evaluación del impacto ambiental ante las autoridades del Gobierno federal.
La iniciativa busca detonar la generación de electricidad limpia en la zona oriente de la entidad mediante la infraestructura del parque fotovoltaico. De concretarse la obra, la región albergaría uno de los complejos energéticos más avanzados y grandes del centro de la República Mexicana.
Inversión privada para la interconexión nacional
El proyecto corre a cargo de la empresa Ammper Generación bajo el nombre oficial de Parque Fotovoltaico Arcturus Solar. La planta está diseñada para registrar una capacidad nominal de 119.5 megawatts, sumando una fuerza total instalada de 137.5 megawatts pico (MWp).
El plan maestro de construcción incluye el equipamiento de miles de módulos fotovoltaicos de alta eficiencia y seguidores solares automáticos. Asimismo, contempla la edificación de centros de transformación, un edificio central de control, caminos internos y modernos sistemas de monitoreo digital.
Gigantesco impacto sobre la selva baja del estado
De acuerdo con los datos técnicos de la Manifestación de Impacto Ambiental Regional (MIA-R), la obra civil ocuparía una superficie total de 209.13 hectáreas. El reporte especifica que casi 198 hectáreas se destinarán al montaje directo de las celdas solares para captar la luz.
El resto de la superficie terrestre se ocupará para trazar una línea de transmisión de 115 kilovoltios con una longitud de 5.7 kilómetros. Este tendido eléctrico cruzará terrenos forestales, conectando el complejo privado directamente con la Subestación Yautepec de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Alerta por daños ambientales en la zona oriente
A pesar de los beneficios económicos, el estudio técnico presentado ante la Secretaría de Medio Ambiente identificó un total de 20 impactos directos en el ecosistema. De esta cifra global, los especialistas confirmaron que 17 son impactos de carácter negativo y solo tres resultan positivos.
Entre las principales afectaciones se encuentran modificaciones severas al relieve del suelo, destrucción de la cobertura vegetal nativa y riesgos para la fauna local. La línea de transmisión atravesará cerca de 3.86 hectáreas de vegetación secundaria de la selva baja caducifolia de Morelos.
Trámite condicionado a los permisos municipales
Por este motivo, la empresa promovente necesita conseguir de forma obligatoria las autorizaciones de cambio de uso de suelo en terrenos forestales. Los inversionistas no podrán colocar una sola estructura metálica si no acreditan los permisos correspondientes de los tres niveles de gobierno.
La administración federal determinará en las próximas semanas si el proyecto es viable o si representa un riesgo para los recursos naturales. De autorizarse, el consorcio deberá aplicar medidas de mitigación para rescatar la flora y fauna silvestre que sea desplazada por el complejo.
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