Este día el Tren Maya dio inicio a sus viajes con turistas a bordo, marcando un hito significativo en el proyecto de transporte ferroviario que conectará importantes destinos en el sureste de México. La inauguración oficial tuvo lugar el viernes, con la presencia del presidente Andrés Manuel López Obrador, y hoy, a las 07:15 horas, el tren partió desde la estación San Francisco, en Campeche, con destino a Cancún.
De manera simultánea, otro tren partió de Cancún y uno más de San Francisco Campeche. A las 10:42, ambos convoyes se encontraron en la estación Mérida/Teya, continuando cada uno su recorrido hacia su destino final.
El primer viaje, que transportó a aproximadamente 200 personas desde Cancún, fue recibido con entusiasmo. El personal del Ejército, encargado de operar el tren, obsequió a los pasajeros gorras, playeras y vasitos para tequila como recuerdo de este acontecimiento histórico. Además, miembros de la empresa española RENFE, operadora de trenes en España, colaboraron con los trabajadores del tren para recibir a los primeros viajeros.
En Cancún, algunos entusiastas llegaron a la estación a las 5:30 de la mañana, soportando una intensa lluvia que ha persistido en los últimos días. Entre ellos, Daniel Salazar y su esposa Sandra, provenientes de Leona Vicario, caminaron desde la carretera Cancún-Tulum para explorar la estación y estar listos para el emocionante viaje.
El trayecto hasta Campeche, con una duración estimada de seis horas, ofrece comodidades a bordo, como la posibilidad de adquirir alimentos, servicios sanitarios distribuidos a lo largo del tren y un área para el resguardo de bicicletas, siguiendo la tradición de los trenes europeos.
Azafatas y elementos de la Guardia Nacional supervisan el buen uso del tren, brindando atención a los pasajeros según sea necesario. Durante el viaje, varios turistas capturaron la experiencia mediante fotos y videos, inmortalizando el paisaje que se vislumbra desde las ventanas del Tren Maya.
En un gesto simbólico, algunos pasajeros aprovecharon la oportunidad para adquirir souvenirs, desde playeras del Tren Maya hasta "amlitos" de peluche, marcando así el comienzo de una nueva era en el transporte ferroviario en la región.