Cuernavaca, Morelos.- La paz en las comunidades no solo se exige a las autoridades, también se edifica desde las calles y el trabajo coordinado entre ciudadanos. Bajo esta premisa, diversas agrupaciones civiles tomaron las instalaciones del Museo de la Ciudad de Cuernavaca para desarrollar el primer Festival por la Paz y la Esperanza.
Durante la jornada cultural, las expresiones artísticas, la convivencia familiar y el intercambio de experiencias tradicionales funcionaron como el motor principal para sanar y fortalecer el tejido social en Morelos.
Zoila Luna Pineda, coordinadora general de la Red Ecuménica Comunitaria, puntualizó que el evento nació tras un largo proceso de capacitación y articulación social encaminado hacia el buen vivir.
Agrupaciones de diversos estados unen fuerzas en el Museo de la Ciudad
El encuentro logró convocar a importantes representantes locales como el Centro Cultural Yankuik Kuikamatilistli de Xoxocotla, así como a colectivos dedicados a la búsqueda de víctimas como Ángeles Buscándote y la agrupación María Herrera proveniente de Chilpancingo, Guerrero.
De igual manera, acudieron campesinas originarias de Tlaxiaco, Oaxaca, junto con activistas de Veracruz y Chiapas respaldados por instituciones históricas como la Fundación Sergio Méndez Arceo y el Centro de Estudios Ecuménicos.
Las diferentes organizaciones mostraron al público los proyectos que realizan diariamente dentro de sus regiones para resolver controversias internas, reducir la violencia y recuperar los espacios públicos arrebatados por la delincuencia.
Arte, teatro y talleres infantiles para recuperar el tejido social
La cartelera del festival ofreció una amplia gama de actividades gratuitas diseñadas para todo público, incluyendo estampas de danza folclórica, obras de teatro comunal, presentaciones musicales y sesiones de cuentacuentos.
Los niños participantes colaboraron en la elaboración de piezas decorativas de cerámica y en la creación de un gran mural colectivo plasmado en las instalaciones del recinto cultural capitalino.
Luna Pineda enfatizó que aunque la exigencia de justicia y seguridad para Morelos se mantiene firme ante las dependencias correspondientes, la sociedad organizada debe impulsar sus propios mecanismos de pacificación.
Finalmente, la activista recordó que los pueblos originarios contaban con herramientas ancestrales eficaces para pacificar sus entornos, por lo que rescatar dichos conocimientos resulta indispensable para devolver la tranquilidad a los hogares morelenses.
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