La temporada de lluvias ha comenzado a favorecer a comerciantes de atoles y tamales; vendedores del Centro Histórico de Cuernavaca terminan sus productos antes de las 10:00 de la mañana, cuando en días calurosos tenían que esperarse hasta el mediodía.

En un recorrido que realizó Diario de Morelos por diferentes puestos de tamales que se encuentran en el primer cuadro de la ciudad, consumidores mencionaron que con el actual clima una bebida caliente, como es un atole o un chapurrado acompañado de la clásica torta de tamal, es un deleite “y más cuando amanece lloviendo”.

De acuerdo a la señora Mónica Meza, dueña de un conocido puesto de atoles en el centro de Cuernavaca, esta temporada de lluvias les está favoreciendo a diversos comerciantes, debido a que los anteriores meses sus ventas estuvieron muy bajas y en ocasiones no vendían toda su mercancía.

Los precios actuales de estos platillos mexicanos van desde 14 pesos el atole, y 15 pesos el tamal, ya sea verde, de rajas con queso u oaxaqueño.

Otro de los platillos calientes que se terminan antes de las 10:00 de la mañana son los chilaquiles y el pan con café, los cuales han empezado a ganar territorio en las calles de Cuernavaca y de otros municipios en los últimos años, cuyos precios van de los 25 hasta los 40 pesos.

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