Estoy contigo aunque estés lejos de mi vida…” dice una de las canciones más exitosas de Celso Piña y ahora la letra cobrósentido para las 25 mil personas que acudieron a despedirlo en su último adiós.

Los restos mortales del “Rebelde del Acordeón”, quien murió la tarde del miércoles, víctima de un infarto, fueron recibidos en la colonia Independencia, en donde se celebró una misa de cuerpo presente en la Basílica de Guadalupe y luego se realizó un recorrido que concluyó en el Cerro de la Campana.

La carroza salió, pasadas las 11:00 horas de este sábado, de las capillas Marianas y arribó a la Basílica al filo del mediodía, en medio de porras y aplausos del público que lo convirtió en un ídolo del pueblo.

A decisión de su familia, el féretro de madera fue abierto para que sus fans pudieran verlo por última ocasión. La misa fue oficiada por el padre Juan José Martínez, quien resaltó la tristeza del corazón por la muerte del cantante.

Quiero decirles que debe de ser un momento de alegría en la fe aunque de tristeza en el corazón porque ya no estará físicamente con nosotros”, expresó.

Las porras y gritos en honor de Celso no se hicieron esperar así como tampoco las lágrimas de algunos de sus fanáticos.

Hombres, mujeres y niños acudieron para despedir al ídolo, al hombre que creció en las calles de la Independencia y el Cerro de la Campana, pero llegó a ser una figura de corte internacional.

Al ritmo de música colombiana y temas como “Cumbia sobre el río”, “Cumbia Poder” y, principalmente, la sentimental, “Los Caminos de la Vida” la gente acompañó el recorrido de Celso por  su barrio.

Elementos estatales, municipales y de Protección Civil resguardaron el multitudinario evento que fue organizado para dar oportunidad a sus admiradores despedirlo.

Su viuda Juany Ortiz, su hija Cecilia Piña Ortiz así como sus hermanos con quienes conformó la Ronda Bogotá fueron, entre otros, los familiares que estuvieron presentes.

Ortiz mencionó que decidieron llevar su cuerpo a las colonias Independencia y elCerro de la Campana porque saben que ahí era muy querido.

Fue donde se dio a conocer. Es muy querido”, relató sobre la cercanía de Celso con su gente, que lo identificó con los motes  “El cacique de la Independencia” y “El Rebelde del Acordeón”.

Mencionó que la muerte sorprendió a Piña,  sin embargo se fue por la puerta grande, muy bendecido,  con el cariño de su público.

El recorrido concluyó en la 7ª avenida del Cerro de la Campana y fue así como las calles que tantas veces recorrió con su acordeón al hombro lo recibieron por última ocasión.

A placer puedes tomarte el tiempo necesario, que  por mi parte yo estaré esperando, el día en que te decidas a volver y ser feliz como antes fuimos…”  se escuchó con nostalgia en su adiós.

Una vez terminado el evento su cuerpo regresó a la funeraria para ser incinerado.Se tiene previsto que sus cenizas sean esparcidas en el rancho Macondo, en Allende, Nuevo León.