¿Quieres bajar de peso? El pastel de chocolate será tu mejor socio para esta titánica misión, según revela un estudio realizado por la Universidad de Tel Aviv, en Israel.

La clave es ingerir el postre en el desayuno.

De acuerdo con la investigación, ingerir una rebanada de pastel en el desayuno todos los días es ideal para perder kilos y mantener la reducción de tallas a largo plazo, pero es necesario que esa comida del día no supere las 600 calorías e incluya otros carbohidratos y proteínas. 

En otras palabras, hablamos de ingerir un desayuno equilibrado, con el pastel como premio, pero debes comerlo durante las primeras horas de la mañana, ya que es cuando el metabolismo está más activo.

Además, para que esto funcione con las mujeres deben consumir un máximo de 1.400 calorías y 1.600 en el caso de los hombres. Aunque es importante señalar que la cantidad total de calorías depende de la composición corporal (relación entre peso magro y graso) de cada persona, su nivel de actividad física, entre otras circunstancias.

Un error, evitar los postres cuando se quiere bajar de peso: especialista.

La profesora Daniela Jakubowicz, encargada del estudio, explicó que el éxito de esta dieta es precisamente la ingesta de postre, ya que "intentar evitar los dulces totalmente puede crear una adicción psicológica a esos alimentos a largo plazo”.

Entonces, ingerir una rebanada de pastel o cualquier otro postre en el desayuno "puede ayudar a controlar el ansia de azúcar durante el resto del día", señalo.

¿En qué consistió el estudio?

El estudio, dado a conocer en febrero de 2012 por la revista Steroids, tuvo una durabilidad de 32 semanas y participaron 193 individuos clínicamente obesos pero sin diagnóstico de diabetes.

El primer grupo debía consumir un régimen bajo en carbohidratos que incluía un desayuno de 300 calorías. El segundo grupo tenía una dieta alta en proteínas y carbohidratos y con un desayuno de 600 calorías que incluía un postre diario.

Los científicos percibieron que los participantes que podían ingerir galletas o pastel en la primer comida del día adelgazaban más rápido y se mantenían con el mismo peso por más tiempo, a diferencia de los que no podían comer un complemento.

Quienes comían pastel bajaron más de peso y mantuvieron la pérdida de kilos.

A mitad del estudio, ambos grupos habían perdido alrededor de 15 kilos por persona, pero en la segunda parte del estudio "los resultados cambiaron tajantemente”.

"Los participantes en el grupo de bajos carbohidratos volvieron a aumentar de peso, en promedio 10 kilos por persona, pero los participantes en el grupo de los desayunos abundantes perdieron otros 7 kilos cada uno", indicaron los investigadores."

Al final de las 32 semanas, los que consumieron desayunos de 600 calorías perdieron en promedio 18 kilos más cada uno, en comparación con los individuos del otro grupo.

Culpa de la hormona ghrelina, que regula el apetito.

La profesora Jakubowicz considera que esto se debe a una hormona llamada ghrelina, que se encarga de regular el hambre, la cual puede "aplacarse" con una combinación adecuada de proteínas y azúcar.

El desayuno “provee energía para las tareas del día, ayuda al funcionamiento cerebral y reactiva el metabolismo, lo cual lo convierte en parte crucial de la pérdida y mantenimiento del peso corporal”, además de que “es el alimento que regula más exitosamente a la ghrelina”, apunto.

Cabe reiterar que el éxito de esta dieta radica también en consumir un máximo de 1.400 calorías para las mujeres 1.600 para los hombres. 

 

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