Emiliano Zapata.- Se forja entre cuerdas y sueños. Sombra Imperial ya empezó a escribir su propia historia sobre el ring. Joven, técnico y con el corazón bien puesto en el pancracio, este gladiador originario de Emiliano Zapata se abre paso en la lucha libre mexicana defendiendo la tradición, la máscara y el aplauso del respetable.
Como muchos, su amor por la lucha nació frente al televisor.
“Fue como todo niño que se topó con las luchas, poco a poco me atraparon las máscaras, las botas, las capas, hasta que llegó el punto en el que supe que yo quería ser uno de ellos”, recordó.
Ese sueño infantil hoy es realidad bajo el nombre de Sombra Imperial, integrante de la promotora PILLA (Producciones de Lucha Libre Alemán), con tres años como luchador profesional.
Su formación no fue sencilla. Inició en espacios improvisados, pero llenos de pasión, dentro de Pro- ducciones Internaciona- les de Lucha Libre Alemán, donde comenzó a empaparse del oficio. Ahí fue entrenado por Black Angel, tuvo algunas enseñanzas de Exagoncito y, más adelante, Black Angel lo llevó a conocer a uno de sus pilares: Furia Negra, a quien reconoce como maestro y formador dentro y fuera del ring.
En el camino también absorbió consejos y aprendizaje de luchadores como Rey Leopardo, Sangre Negra y Dark Furia.
Representar a Morelos arriba del cuadrilátero es un orgullo que no se imaginaba.
“Jamás me vi haciendo lo mucho o lo poquito que he logrado, pero me siento bastante contento con lo que he conseguido y de la forma en que lo he hecho”, confesó.
Su debut profesional quedó marcado para siempre. La noche previa no pudo dormir por los nervios; tras bajar del ring, la emoción lo invadió.
“Me sentí feliz, contento, seguía emocionado porque ya había logrado lo que para un niño era un sueño”, declaró.
La máscara, elemento sagrado del pancracio, fue una decisión natural. Desde niño lo atraían los diseños y colores, pero también el peso simbólico.
“En cualquier parte del mundo ves una máscara y piensas en la lucha libre mexicana”, afirmó.
No todo ha sido brillo. El mayor sacrificio, reconoce, ha sido dejar de lado planes familiares por atender el llamado del ring. También hubo dudas al inicio, propias de la inexperiencia, aunque nunca abandonó del todo la idea. En cuanto a lo peligroso, lo tiene claro: todas las luchas lo son.
“Siempre hay riesgo, y luchar con gente ya reconocida es más difícil porque el ritmo y el estilo cambian”, explicó.
De cara al 2026, Sombra Imperial quiere seguir creciendo, mejorando y, sobre todo, divirtiendo a la afición con lo que a él más le apasiona, la lucha libre.
Me falta muchísimo por aprender y por crecer en este deporte, pero todo lo hago con corazón y agradecimiento a todos los que me siguen.”
Sombra Imperial, luchador morelense.
